Duarte y Conde, a hombros en la goyesca de La Línea

  • Julio Aparicio corta la oreja del segundo de la tarde, de una corrida de Ortigao Costa bien presentada y de buen juego, en líneas generales, para los toreros

La de ayer fue una de esas tardes en las que el aficionado, cada uno en su cierta medida, disfrutó con la actuación de los tres matadores. Pero hubo uno que destacó más que el resto, ese fue el diestro linense Curro Duarte. Y destacó por su seguridad, firmeza y en algunos momentos por su temple, en detalles de gran calidad en buenas series.

Duarte demostró que está preparado, mentalizado para hacer temporada y compareció en su plaza como el que lleva toreadas treinta tardes. Y la de ayer fue la primera de este año. No se notó en ninguno de sus dos toros. Ante su primero, un castaño bien presentado, como todo el encierro, realizó una faena con gusto, haciéndole las cosas muy despacio al de Ortigao. Lo mejor llegó en algunos naturales con profundidad, donde se encontró relajado y disfrutando del momento. Paseó las dos orejas, después de una estocada baja. En el que cerró plaza, Duarte volvió a echar ganas y le ganó la pelea a un toro complicado. A pesar de todo, dejó detalles de torería, a pesar de alguna que otra mirada. Buena actuación la de Duarte. Merece oportunidades. Y pienso que le llegarán, porque demostró una cara buena.

Como la que ofrecieron Aparicio y Conde en su lote. El madrileño pudo pasear un trofeo en el primero de la tarde, después de una faena con destellos de arte. En su segundo, el peor del encierro, al que recibió de una larga cambiada, estuvo por encima, con muchas ganas y con decisión. Eso le valió una oreja.

Mientras, Javier Conde cuajó una faena intermitente en su primero, quizá puso más corazón que técnica, pero hubo momentos en los que se sintió y el público se entregó con el malagueño. En el quinto, Conde también paseó un trofeo después de un trasteo, donde le pudo al animal en todo momento, después de que el de Ortigao terminara rajándose.

Por primera vez en su historia, el coso de La Línea celebró un festejo goyesco.

El matador de toros Salvador Vega cortó dos orejas ayer en la plaza de toros de Valdepeñas y salió a hombros junto a Pepín Liria y Sánchez Vara. Vega cuajó un faena de gran nivel al que cerró plaza, un toro noble al que le pegó series por ambos pitones, destacando al natural, con mucho temple y ligazón y con gusto. Gran estocada y le pidieron el rabo. Ante su primero, también dejó una buena actuación, pero esta vez falló con la espada. Pepín Liria paseó tres orejas y tuvo una actuación muy completa, al igual que Sánchez Vara que paseó un trofeo en cada toro. Con media plaza se lidiaron toros de Jiménez Pasquau, bien presentados, nobles y venidos a menos. Los mejores 4º y 6º. Pepín Liria, oreja y dos orejas. Sánchez Vara, oreja y oreja. Salvador Vega, silencio y dos orejas con petición de rabo.

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