Decepcionante adaptación

Decepcionante encuentro entre David Gerrold, un gran autor de ciencia ficción poco conocido en España, y Menno Meyjes, un dubitativo cineasta de corta (Max, Capa) o invisible (la nunca estrenada Manolete) filmografía como director y una más interesante trayectoria como guionista a la vera de Spielberg (El color púrpura).

El núcleo de la novela a medias autobiográfica de Gerrold se basa en la poetización o simbolización de la historia de un novelista gay de ciencia ficción que adopta a un niño tenido por inadoptable a causa de su difícil carácter marcado por una infancia traumática, de la que ha aprendido a escapar convenciéndose de que es un niño marciano.

La película lo convierte en un escritor viudo y con ello mutila una de las claves esenciales de la novela.

Después mutila también algunas derivaciones poéticas del original literario en beneficio de un ternurismo seudorrealista.

Canciones mientras el papá adoptivo y el niño hacen morisquetas, su poquito de tragedia, su mucho de lágrimas forzadas, un diálogo interminable en la cornisa de un observatorio, una interpretación de dramón de sobremesa a cargo de Cusak, un error de casting en la elección del niño que hace desear que se vaya a Marte y -en compensación- dos breves, fulgurantes, apariciones de ese animal cinematográfico que se llama Angelica Houston. Poco más.

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