Cronenberg, entre la razón y el instinto

  • El director canadiense cambia de registro con la muy aplaudida 'A Dangerous Method', un relato de época sobre los complejos rincones de la psique que toma como punto de partida la rivalidad entre Freud y Jung

El cineasta canadiense David Cronenberg presentó ayer en el 68 Festival Internacional de Cine de Venecia su última película, A Dangerous Method (Un método peligroso), un psicoanalítico filme con el que el director cambia el registro de sus últimos trabajos y muestra la lucha entre los instintos y la razón.

La cinta, una de las favoritas para el León de Oro y muy aplaudida durante el pase para la prensa, lleva a la pantalla, en clave de relato de época, los complicados entresijos de la psique y el corazón humano encarnados en los actores Keira Knightley y Michael Fassbender.

Knightley interpreta a Sabina Spielrein, una joven judía con deseos de convertirse en psicóloga que conoce al doctor Carl Gustav Jung (Fassbender) en una terapia a la que llega por sufrir trastornos derivados de la relación con su padre. Tras ese encuentro en terapia, entre ambos se establecerá una complicada relación, ya que él está casado y se debate entre hacer lo que se supone que es lo correcto y le indica su código deontológico o dejarse llevar por sus deseos.

En esta historia, adaptación de la obra teatral The Talking Cure, de Christopher Hampton, entra en juego también la presencia de Sigmund Freud, mentor de Carl Gustav Jung y al que da vida en el filme el actor Viggo Mortensen, con quien Cronenberg repite experiencia tras Una historia de violencia y Promesas del Este.

Entre estos tres personajes se establecerá un triángulo epistolar que tendrá como base lo adecuado del método de terapia llevado a cabo por Jung, cada vez más aparentemente alejado del que propone Freud, y la posible motivación sexual que se encierra detrás de la mayor parte de los comportamientos humanos.

"Una cosa que se ve en el filme es que sus posiciones intelectuales no eran tan distintas, era una cuestión de orgullo. Ellos se comportan de modo infantil como muchos pacientes a los que intentaban ayudar", afirmó durante la rueda de prensa Mortensen.

En esta complicada y en ocasiones cómica historia psicológica, localizada en el Zúrich y Viena de los albores de la Primera Guerra Mundial y que en la gran pantalla conserva mucho de sus componentes teatrales originales, es también figura clave el actor Vincent Cassel, quien interpreta, en el papel del doctor Otto Gross, al personaje más cómico de todo el filme. Gross se convierte en el "demonio" que juega a intentar convencer a Jung de dejarse llevar por los instintos sexuales, toda vez que en esta película de razón y represión no faltan ni siquiera las prácticas masoquistas encarnadas en el personaje de Knightley. "Soy actriz, por eso, evidentemente, estoy loca", comentó la intérprete, quien además se mostró encantada de seguir rodando películas de época basadas en novelas e historias reales.

"Nuestro reparto tiene una gran necesidad de psicoanálisis y he puesto este tema en la película de una forma sibilina para que pudiera ser tratado", apuntó, por su parte, el propio Cronenberg entre las risas de los actores que le acompañaban, entre ellos también Fassbender, un actor que tras una larga trayectoria llamó la atención este año con su trabajo en X-Men: primera generación.

El cineasta canadiense remarcó además la casualidad que le ha llevado a llegar al 68 Festival de Venecia con 68 años y reconoció que en esta película sí que se puede ver un cambio en su forma de rodar, un proceso lógico que, según él, tiene mucho que ver con el guión que tenía entre manos. "A mi edad, después de haber hecho tantos filmes -no tantos como Woody Allen-, creo que he cambiado en la comprensión de mi visión de la toma cinematográfica. Ahora hago el montaje mucho más rápido, distinto a como lo hacía antes", comentó Cronenberg. "Hay un principio de base: la película te dice lo que necesita, una vez que te decides a desarrollar el guión de un filme como éste. Yo ruedo la película que requiere cada historia y cada filme tiene sus exigencias", añadió.

El filme de Cronenberg recibió una calurosa acogida, no así el otro título en competición de la jornada, Un été brulant, del francés Philippe Garrel. Tres días de festival han bastado para que se oigan en el Lido los primeros abucheos, dedicados a esta cinta en la que aparece Monica Bellucci y que ha convencido a muy pocos. Una historia de amor a la francesa, protagonizada por Bellucci y Louis Garrel -hijo del director- que sólo ha gustado a los seguidores del cine poético del autor de Les amants réguliers o La frontiére de l'aube.

"Mi película nace del inconformismo, que es mi forma de acercarme al cine", aseguró el director. Garrel realizó toda una defensa del cine de autor, no siempre bien entendido, ayudado por su hijo Louis, que destacó que las películas de su padre han provocado división de opiniones desde la primera que hizo, cuando apenas tenía 18 años.

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