Comedia canina conceptual

Atentos al funcionamiento de la creatividad y el ingenio empresarial de los ejecutivos de Disney. Primero fue la canción de Luis Oliveira y sus Bandudalua Boys, simpática y pegadiza donde las haya; luego vino la versión del suizo DJ Bobo (con ese nombre…), todo un hit en verbenas y discotecas de pueblo; más tarde, el famoso anuncio de Coca-Cola; y ahora, por qué no, la película de los chihuahuas. Acompañados por actores en horas bajas como Jamie Lee Curtis y con las voces estelares de Drew Barrymore, Edward James Olmos o el mismísimo Plácido Domingo (sic), chihuahuas y perros de otras razas protagonizan esta insufrible comedieta familiar con la que la cartelera y las circunstancias nos castigan estos días.

Como quiera que la cosa es tonta de narices, a saber, se nos cuenta la historia de cómo una chihuahua pija de Los Ángeles acaba perdida en un Méjico cargado de tópicos, y como quiera también que los perros reivindican su esencia canina y hablan en perfecto castellano, a uno tan sólo le queda la pequeña maldad de comprobar cuál es el límite del sentido del ridículo de los actores de carne y hueso a la hora de interactuar con los canes.

Y resulta ser infinito. Vayan avisados: ni rastro de la gran coreografía azteca a lo Busby Berkeley que, al son de la canción de marras, se anunciaba en el trailer.

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