Catálogo de corrección y diferencia

Como los demás parece diseñada para poner a prueba el grado de tolerancia, modernidad, progresismo o corrección política de su espectador potencial. La homosexualidad, el matrimonio gay, la adopción, las madres de alquiler, las leyes de extranjería o el aborto son puestos encima de la mesa en un guión trazado con espíritu sociológico que aspira a tocar todos los temas de actualidad posibles (en un momento podemos oír: "si España, que es un país de beatos, ha aprobado los matrimonios homosexuales, todo es posible") para apelar a la conciencia del ciudadano bien informado.

Se trata aquí de los avatares de una acomodada pareja gay parisina que entra en crisis cuando Manu (Lambert Wilson, tal vez lo mejor de la función), pediatra sensible y encantador, decide que quiere ser padre. Como las circunstancias biológicas y legales lo impiden, y tras romper con su novio Philippe por discrepancias irreconciliables, Manu acude a una joven argentina (Pilar Pérez de Ayala) a la que ha conocido por azar para pedirle que sea la madre (de alquiler) de su bebé a cambio de un matrimonio que regularice su situación. Pero hete aquí que cuando el tema está decidido y el pasteleo servido en bandeja, descubrimos que Manu es estéril. Pequeña tragedia. El lío prosigue, no crean, cuando, finalmente, el pediatra le pide a su ex novio que sea él el donante del esperma para la fecundación. Todos contentos, la familia incluida.

Y así, entre una boda de conveniencia, un normalizador escarceo heterosexual y la revelación de amores secretos, Como los demás avanza a trompicones, sin profundizar en nada y con muchas prisas, hasta alcanzar su inevitable y rosáceo final feliz sobre el triunfo de la diferencia y la diversidad. ¿Como la vida misma?

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