Castella abre la puerta grande en Jaén bajo el diluvio y El Cid, una oreja

  • El torero de Beziers cuaja una actuación llena de firmeza y seguridad en sus dos toros

El diestro francés Sebastián Castella salió ayer a hombros en el quinto festejo de la Feria de San Lucas de Jaén, donde media corrida discurrió bajo un fortísimo aguacero desde el segundo hasta el cuarto ejemplar de la tarde.

El baile de corrales hizo que tan sólo saltara al ruedo un ejemplar de los anunciados de Collado Ruiz. Quinto y sexto fueron los mejores ejemplares de una corrida manejable pero baja de raza, con la que el torero francés consiguió momentos de importancia. Bajo la lluvia en su primero, que le obligó a cambiar varias veces de trastos, Castella tiró de toreo en redondo y mano baja para someter a un ejemplar que tuvo el defecto de puntear los engaños y que, junto a las condiciones climatológicas, ayudó a desarmar alguna vez al torero de Béziers, que estuvo firme, seguro y valiente.

Con el sexto, embarrado el piso, el torero asentó las zapatillas para poder por bajo a un ejemplar que terminó rajado cuando lo sometió sobre la mano diestra. Sin embargo, Castella no renunció a acortar distancias ni exprimir todo lo que tenía, hasta arrancar la otra oreja.

El Cid no pasó mucho tiempo delante del segundo, con el que apenas lo intentó. Sin embargo, se gustó en el quinto, un buen toro con el que consiguió momentos de alto nivel por ambos pitones, alargando el trazo de los muletazos. Sin embargo, de mitad de faena en adelante el toro comenzó a puntear engaños y los enganchones deslucieron la faena, por lo que sólo paseó un trofeo.

Ponce, con la plaza a favor de obra, tampoco se metió en apreturas con el que abrió plaza, en una labor ligera. Su labor al cuarto tampoco alcanzó demasiado eco, con una faena fácil y técnica, pero sin transmisión.

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