Calvo Poyato revisa la Historia de España a través de sus encrucijadas

  • El historiador, novelista y político publica un ensayo en el que analiza el devenir de la nación durante 500 años a través de 16 "momentos estelares"

"Los historiadores estamos muy predispuestos a escribir para otros historiadores, para la tribu, pero yo he querido ser accesible", dice el historiador y novelista José Calvo Poyato a propósito de Momentos estelares de la Historia de España (Ed. Destino), libro de divulgación histórica estructurado en torno a lo que el autor considera dieciséis momentos clave en el devenir de la nación entre 1492 y 1978. "No he ido más atrás porque antes el concepto político de España no existía y un aragonés era tan extranjero para un castellano como un francés", señala.

La intención, asegura el también ex alcalde y ex diputado autonómico por el Partido Andalucista, ahora reincorporado a su cátedra de Historia en la Universidad de Córdoba, "es contar a los lectores que hemos llegado a un determinado lugar porque hemos recorrido un determinado camino lleno de encrucijadas".

"¿Qué hubiera ocurrido si los comuneros hubieran ganado en su revuelta? -abunda- ¿Y si en la Guerra de Sucesión, con los Austrias y los Borbones representando dos conceptos tan distintos de España, hubieran ganado los primeros en lugar de los segundos, con su visión centralista del Estado? Fíjese si es importante que aún hoy, 300 años después, seguimos debatiendo el problema del centralismo y no nos ponemos de acuerdo. ¿Y si tras la Guerra de la Independencia, con la pugna entre absolutistas y liberales, se hubieran impuesto los últimos? Por cierto, ¿sabe que los términos carca y guiri vienen de esa época?".

A lo largo de la Historia de España ésos son precisamente algunos de los momentos estelares -"por decirlo con la bella expresión de Stefan Zweig", como bien se reconoce en la contracubierta del volumen- que Calvo Poyato revisa en el libro, pero desistiendo siempre de aventurar qué pudiera haber ocurrido si en lugar de girar a la derecha hubieran tomado los hechos el camino de la izquierda. "Me interesa analizar esas encrucijadas, pero no cuento lo que no sucedió, porque eso ya no sería Historia. En una novela podría haberme permitido ciertas libertades que en un ensayo no caben. Asi que la reflexión de lo que hubiera podido pasar se la dejo al lector", explica el autor. Aun así, en su discurso se suceden incógnitas irresolubles desde el mismo comienzo. "En 1492 pasan tantas cosas en tan poco tiempo... -apunta-. Termina la guerra de Granada, 800 años de lucha entre musulmanes y cristianos; las carabelas parten del Puerto de Palos; se expulsa a los judíos... ¿Qué hubiera pasado si todo el río de oro y plata que fluía desde América se hubiera encontrado aquí con banqueros judíos para encauzarlo en lugar de ponerlo en manos de banqueros alemanes? ¿Cómo habría cambiado nuestra historia si los judíos no hubiesen sido expulsados?".

Buenas preguntas y otras incontestables evidencias. "En torno a la Guerra de Flandes había dos facciones enfrentadas en España -comenta-. Estaba la belicosa, representada por el Duque de Alba, pero había otra que propugnaba la negociación con Holanda en lugar de optar por la lucha. Ésa era la facción encabezada por Benito Arias Montano. Pero se impusieron las tesis del duque y España fue a una guerra que duró 80 años y la desangró".

Momentos estelares de la Historia de España concluye con el capítulo 1978: El complejo camino a la Democracia, última encrucijada de esta travesía. "Están quienes creen en la continuidad del franquismo sin Franco; quienes optan por la ruptura democrática y la transformación radical; y está también el sector del pacto, que llevará a España desde el autoritarismo a la Democracia", rememora Calvo Poyato, quien, pese a la corriente revisionista, piensa que "la Transición se hizo bien. ¿En cuántos países se presentó como un proceso modélico? Adolfo Suárez tardó menos de un año desde que se convirtió en presidente del Gobierno en decirle a los españoles que había partidos y que podían votar por ellos". Para el autor, la Constitución del 78 sigue vigente "y apenas necesita unos pocos retoques, como el de la sucesión o la reforma del Senado para convertirla en auténtica cámara territorial".

La suya, que se postula como una mirada mesurada y -es la del historiador- realista, guarda un último argumento históricamente inapelable. "Creo que hemos tendido a considerar nuestra historia como algo terrible y sangriento o, al contrario, a pensar que éramos el mejor país del mundo -dice-. Lo cierto, entre un extremo y otro, es que no hay más de media docena de países que puedan decir que su historia ha configurado el mundo tal como hoy lo conocemos. Y España es uno de ellos".

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