La Biblioteca Nacional revisa en una exposición el universo de Cervantes

  • Entre las piezas exhibidas figura uno de los ejemplares que quedan de la primera edición del 'Quijote'

El cervantismo, disciplina que se centra en la figura de Miguel de Cervantes Saavedra, es el hilo conductor de Coleccionismo cervantino en la BNE, la exposición que inaugura hoy la Biblioteca Nacional con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote.

Este recorrido por piezas únicas del universo de Cervantes, que permanecerá en la Biblioteca Nacional (BNE) hasta el 3 de mayo, es fruto de la pasión de los "cervantófilos" dedicados al autor y ha sido organizado por la institución y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para iniciar las actividades de conmemoración del bienio cervantino que se celebra durante 2015 y 2016.

"La idea conductora ha sido hacer un homenaje a todos los coleccionistas de la obra de Cervantes", explicó José Manuel Lucía, comisario de la exposición, "y a la dedicación, la pasión, el dinero y los conocimientos" que han hecho posible que las colecciones lleguen a instituciones públicas y que hoy en día la BNE cuente con la "mejor colección de Cervantes de todo el mundo".

La exposición comienza con un viaje por la historia del enigmático doctor Thebussem y acaba con la figura de Juan Sedó, cervantófilo catalán que consiguió atesorar desde 1926 una espléndida colección sobre el artífice de Quijote que llegó, tras su muerte, a la BNE en 1968, enriqueciendo el fondo de esta institución.

Entre sus piezas más destacadas, el comisario señaló uno de los 27 ejemplares localizados en todo el mundo de la primera edición del Quijote (fueron 1.200 ejemplares), que, según Lucía, es "el objeto oscuro del deseo" de todo coleccionista porque es "casi imposible" hacerse con uno de ellos.

Después de la Biblia, el Quijote es la obra más traducida del mundo, y algo que el comisario encuentra "fascinante" es el hecho de que todavía se siga traduciendo, y pone como ejemplo traducciones recientes y más minoritarias como las que se hacen "a muchas de las lenguas de la India, directamente del español".

Otras "piezas singulares y únicas" reunidas para la exposición son "uno de los cinco únicos manuscritos autógrafos que se conservan de Cervantes en el mundo", un trozo de plancha de la impresión del Quijote de 1879 "que nunca se había visto" o "un dibujo y grabado de Picasso" de los años 30 y "planchas o dibujos preparatorios de obras".

"Son piezas que sólo existen porque un coleccionista los ha tenido", subrayó Lucía, que explicó que, a pesar de que el "epicentro" es el Quijote, para ampliar el espectro cervantino la exposición también cuenta con una primera edición "de todas las obras de Cervantes", como las Novelas ejemplares, La Galatea o el Viaje del Parnaso.

Así, Coleccionismo cervantino en la BNE, del doctor Thebussem al fondo Sedó pretende mostrar, basándose en Sedó, "cómo un coleccionista cervantófilo no solamente es el que acumula sino también el que cataloga, cuida, expone y difunde su colección".

También recuerda que el término cervantófilo, recogido por la RAE desde 1925, designa a todo coleccionista dedicado al célebre escritor. "Es el único coleccionista que tiene un nombre propio", explicó Lucía, que agregó que no existe, por ejemplo, "un término que designe el coleccionismo de la obra de Shakespeare", pero sí de Cervantes.

Este coleccionismo, relató Lucía, "nació como una ficción" de manera similar a cómo el Quijote lo hizo a partir "de los libros de caballerías", a través del personaje del doctor Thebussem, creado por Mariano Pardo de Figueroa (1828-1918), quien, sin salir de Medina-Sidonia (Cádiz) inventó en 1868 una biblioteca en Alemania que contaba con "1.200 ediciones del Quijote".

El dueño de esta biblioteca "que nunca existió" resultó ser el misterioso doctor Thebussem, un noble alemán imaginado por Pardo de Figueroa que comenzó a introducir en España la idea de "cómo no va a haber colecciones del Quijote aquí, si en Alemania hay una colección magnífica", explicó Lucía, divertido ante esta anécdota que asentó las bases del cervantismo.

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