Arcadia, en busca del paraíso perdido

  • l'Capitán Harlock' es un cómic japonés que trata sobre la libertad, la capacidad de ir más allá frente a la autocomplacencia y la búsqueda de un significado para la existencia humana

La ciencia ficción no es un terreno desconocido dentro del manga. De hecho, Osamu Tezuka es un pionero de este género con obras como Astro Boy o Black Jack. Tampoco olvidemos la gran afición que hay por los mecha en el país nipón, desde Mazinger Z a Evangelion hay una variedad enorme de series centradas en robots gigantes. Pero, si hablamos de la space opera, es inevitable pensar en Leiji Matsumoto y la que es sin lugar a dudas su creación más popular.

Capitán Harlock es un cómic japonés que trata sobre la libertad, la capacidad de ir más allá frente a la autocomplacencia de quienes que no tratan de superar nuevos desafíos, y la búsqueda de un significado para la existencia humana más allá de las estrellas.

El 90% de las personas que conocen la serie Capitán Harlock es por su versión de dibujos animados televisivos, serie de anime que se emitió por primera vez en los años ochenta, y tuvo varias reposiciones.

Quienes se acercan al manga se llevan varias sorpresas: la nave Arcadia no es la misma que en el anime (hay muchas versiones de la Arcadia), la historia no es exactamente igual, y encima, es una obra inconclusa.

La nave Arcadia del Capitán Harlock toma su nombre del país imaginario descrito por poetas del Renacimiento y el Romanticismo. En este lugar imaginado reina la felicidad y la paz, en un ambiente idílico habitado por pastores que viven en comunión con la naturaleza, como en la leyenda del buen salvaje, y como el futuro que quiere el Capitán Harlock para la humanidad.

La historia tiene lugar en el año 2977. La humanidad ha destrozado el planeta Tierra, y los propios humanos se han vuelto una panda de vagos asustadizos incapaces de levantar un dedo por hacer nada. Ni siquiera la llegada de un extraño objeto gigante con unas misteriosas escrituras hace reaccionar a los miembros del gobierno, que prefieren jugar al golf o dormir.

Por suerte, el intrépido Capitán Harlock y su tripulación a bordo de la nave Arcadia, aun despreciando en lo que se ha convertido la sociedad humana, lucharán por el planeta Tierra para protegerlo de esta amenaza.

En el manga reclutará al hijo de un científico que había investigado los posibles peligros que acechan el planeta Tierra, y que precisamente será asesinado por una misteriosa mujer que arde como el papel.

El manga explica, a menudo desde el punto de vista de su nuevo tripulante, como es la vida en la Arcadia, y las investigaciones y disputas que tiene el Capitán con las terroríficas Mazon, una especie de mujeres vegetales cuyo origen data de los inicios de la galaxia.

Pero, para sorpresa del lector, el manga termina justo antes de que empiece la batalla final. No sabemos porqué Matsumoto decidió dejar el manga ahí, aunque no sería por falta de éxito. Por suerte ahí tenemos el anime para rellenar algunos huecos.

El grupo protagonista va realizando pequeñas misiones concretas y reuniendo más información sobre sus enemigos. Esto hace que la historia se resuma en ir arriba y abajo a lo largo y ancho de la galaxia, cumpliendo misiones que no parecen tener importancia. Sin embargo, Matsumoto consigue enganchar al lector mediante unos entornos fascinantes, con un diseño tanto de estructuras como de naves que aguanta el paso del tiempo.

Matsumoto alterna la forma de dibujar a los personajes principales, haciéndolos más cabezones cuando la situación es cómica, y estilizándolos cuando quiere provocar un impacto mayor en el lector. La mejor forma de describir este manga es como una tragicomedia, porque a pesar del humor, de las situaciones absurdas, siempre hay un tono trágico, especialmente por lo que representa el Capitán Harlock, y en qué se ha convertido la humanidad.

En 1998, Leiji Matsumoto decidió volver a dibujar un manga protagonizado por el Capitán Harlock. Harlock Saga es la enésima reformulación del personaje, pero va mucho más allá, porque la historia se basa en la ópera de Wagner, El anillo de los Nibelungos (concretamente, en El Oro del Rin). Este nuevo manga se dividió en tres sagas distintas, con tres volúmenes cada una, y lo cierto es que nunca se ha llegado a publicar el último, siguiendo la tradición de dejar los manga del Capitán Harlock inacabados.

La próxima semana: en El hijo de Astérix (1983), cómic realizado por Albert Uderzo tras la muerte del guionista René Goscinny, se atribuye erróneamente la paternidad al héroe galo.

Monitor del club de lectura de cómic

Marco Macías de la Biblioteca Pública Provincial de Huelva

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