mapa de músicas

"Aprecio cansancio en la música antigua"

  • Al frente de su conjunto Armoniosi Concerti y con la voz solista de Mariví Blasco, Juan Carlos Rivera presenta un disco en torno al universo del tono español del siglo XVII

El guitarrista y laudista Juan Carlos Rivera (Alcalá de Guadaíra, 1957) pasa por ser uno de los nombres fundamentales en el desarrollo y fortalecimiento de la música antigua sevillana. Desde principios de los 90, Rivera encabezó junto al flautista Guillermo Peñalver y el violagambista Ventura Rico el núcleo pionero de la enseñanza reglada en conservatorio de instrumentos de época en España. Los tres formaron también Poema Harmónico, uno de los primeros grupos españoles de cámara de calidad asimilable a proyectos europeos de similares características. Pasado un cuarto de siglo y muchas vicisitudes, Rivera presenta ahora un nuevo trabajo con su conjunto Armoniosi Concerti, Dicen que hay amor, recorrido por diversos manuscritos barrocos autóctonos.

-¿Cómo nace este disco?

-Hace cerca de diez años conseguí en la Biblioteca de Cataluña el Cancionero de Mallorca, cuando aún no había nada publicado sobre él. Hice entonces con María Espada y el grupo algunas obras, y siempre tuve en mente la idea de grabarlo. No fue posible hasta ahora.

-En realidad, este Cancionero de Mallorca es un gran desconocido del Barroco español.

-Es verdad. Pero es muy interesante, porque tiene más de 40 tonos. Además incluye tablaturas de guitarra en algunas piezas, añadidas por algún guitarrista de la época, no sabemos quién, pero están muy bien hechas. La mayoría de las obras figuran como anónimas, pero los musicólogos han atribuido una a Juan Hidalgo. Hay también dos piezas de Gabriel Guerau, hermano de Francisco, y dos de otro de los grandes del tiempo, Sebastián Durón; de él hacemos La borrachita de amor, que es una preciosidad. Figura también algún compositor que nos es por completo desconocido, como Francisco Monjo. Es un manuscrito importante. Toda la música tiene muy alta calidad.

-¿Qué otros manuscritos utiliza para el CD?

-Hacemos un par de piezas de Hidalgo casi inéditas, a pesar de que se encuentran en un manuscrito de la Biblioteca Nacional que es conocido desde hace tiempo. También hacemos una obra del Manuscrito Guerra, que me llegó gracias a la mediación del musicólogo Francisco Alfonso Valdivia. Era un manuscrito casi imposible de conseguir hasta ahora. Incluimos de él una pieza delicadísima, Niña si encontrares durmiendo a Cupido. Por último usamos el Manuscrito de Cambridge para las tres obras de José Marín.

-En el continuo usa diversos instrumentos de cuerda pulsada y una viola da gamba; también emplea unas castañuelas para dar color a algunas piezas. ¿Por qué estas instrumentaciones?

-Para algunas utilizo parte de esas tablaturas originales, tomando algunos de sus giros, pero en la mayoría he preferido desarrollar yo mismo el continuo. Si tocas estas obras con una guitarra sola quedan bonitas, pero si lo haces con dos guitarras, una tiorba y una viola le puedes dar un poco más de color.

-¿De qué tradición proviene esta música del tono humano?

-El tono humano a solo florece en la segunda mitad del XVII, en su último tercio sobre todo. La tradición en España a principios del siglo era el tono polifónico. Lo normal es que hubiera tres o cuatro cantantes y cada uno se acompañara con su guitarra. Era lo que llamaban música de cuerdas. Luego se incorporará el arpa, el archilaúd, la tiorba, la viola da gamba, pero básicamente eran músicas para cantar acompañadas con guitarra, y ya entonces, a principios de siglo, en muchos casos se cantaban con una voz sola. Son tonos muy homofónicos, que se podían hacer así. De ahí pasaron al teatro, convirtiéndose en la auténtica aria a la española.

-¿Cuál es la principal dificultad de esta música?

-Sobre todo, la inteligibilidad. Hay textos de un culteranismo tan brutal que no se sabe lo que quieren decir. Normalmente, tienen una estructura simple de estribillo y coplas. Se trata de darle la mayor variedad posible a las coplas, según el afecto del texto, y ornamentar un poco, dentro de lo que se pueda, porque tampoco parece que en España se ornamentara muchísimo, nada que ver con las prácticas italianas o francesas.

-A veces se acusa a esta música de falta de variedad expresiva.

-No estoy de acuerdo. Los textos son diferentes. El ritmo es casi siempre el mismo, un compás de proporción menor en tres, pero eso no significa que sea ni rápido ni lento, es solo una proporción. Lo tienes que hacer más lento o más rápido en función del afecto que tenga el texto. Con cuántos instrumentos lo acompañas. Si lo acompañas con una sola guitarra, igual puedes ser más libre que si lo haces con varios instrumentos, en que tienes que ir mucho más a tempo. Por eso, algunos tonos los acompañamos con guitarra sola, porque el afecto pedía un solo instrumento para darle esa mayor libertad. Creo que eso lo hemos conseguido.

-¿Hay un estilo más o menos uniforme de afrontar este repertorio hoy?

-No. Cada músico le da su sello. Por ejemplo, yo he hecho hace nada Ay amor, ay ausencia de Hidalgo con Albert Recasens, cantando Eugenia Boix, y era totalmente distinto a como lo hace Mariví con nosotros. El tempo era mucho más rápido. Nosotros lo hacemos más lento. A mí me gusta mucho, porque Mariví se recrea mucho en el texto y es capaz de hacerlo muy lento, porque tiene muy buen fiato. Se aprovecha de eso y es capaz de hacer canciones lentísimas, que a mí me encantan, porque eso le da variedad al trabajo. Toda la música española no es rápida. Recrearse en algunos tonos y hacerlos muy lentos me parece una opción magnífica. Por ejemplo, Niña si encontrares durmiendo a Cupido le parecía muy lento hasta a Francisco Valdivia. Pero en realidad es que si sigues el texto, ves que se trata de una nana. Es tan tan delicado, ¿cómo vas a hacer eso rápido o con unas castañuelas? A cada tono le tienes que dar su aire.

-¿Cómo ve el futuro de las enseñanzas de la música antigua desde su puesto del Conservatorio Manuel Castillo?

-Lo veo muy parado. Yo voy a tener el curso próximo cuatro alumnos, que no está mal. Pero de viola da gamba este año ha habido uno. Para el año que viene con suerte habrá dos. De clave, hay dos. Lo mejor es flauta de pico. Siempre ha habido muchos alumnos, de toda la vida. Aparte de que el profesor es muy bueno y eso atrae también. Afortunadamente este año ha empezado el canto histórico, aunque sea a media jornada y como asignatura opcional. Cristina Bayón está haciendo un gran trabajo ahí. Y ahora se va a empezar con oboe barroco, también como opcional. Hacemos lo que podemos. Pero los medios no dan para más. En España, ahora mismo la palma se la lleva la Esmuc, porque ofrecen unas condiciones a los alumnos que nosotros no podemos darles. Ahora bien, tampoco crea que hay muchísimos alumnos allí. Aprecio cierto cansancio general en la música antigua o es que los alumnos no quieren estudiar. La mayoría lo que quiere es coger el instrumento y al año ponerse a dar conciertos. No está por la labor de someterse a exámenes, seguir una disciplina de conservatorio, un criterio que los vaya orientando... Y es una lástima.

dicen que hay amor

Mariví Blasco, soprano. Armoniosi Concerti. Juan Carlos Rivera. Lindoro

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios