Amanecer de sangre

  • Planeta Cómic reedita las aventuras a color del bárbaro cimmerio en las que aparece un elenco renovado de personajes secundarios

Amanecer de sangre y otras historias es el título de la nueva entrega de Las crónicas de Conan, la colección de Planeta Cómic que reedita las aventuras a color del bárbaro publicadas en su día por la editorial Marvel. El volumen contiene los números 182 a 189 de Conan the Barbarian, más el Annual 11, con fechas de cubierta originales de 1986. Todos los episodios, menos uno, están escritos por Jim Owsley, el único guionista que supo dotar a la serie de vuelo tras la marcha de Roy Thomas, y la mayoría presenta dibujos de John Buscema. La excepción es el número 186, un fill-in realizado por Don Kraar y Mike Docherty, habituales de La espada salvaje de Conan. Ernie Chan dibuja en solitario el Annual, aunque su presencia se multiplica en estas páginas, pues suyo es el acabado de los lápices cada vez más esquemáticos de Buscema.

Como he dicho, la llegada de Owsley devolvió interés a las aventuras del cimerio. El escritor, ahora conocido como Christopher Priest, ha desarrollado casi toda su carrera dentro del género de superhéroes (suyos son, por ejemplo, el especial Spiderman vs. Lobezno, 1987, o la estupenda actualización de Pantera Negra en la línea Marvel Knights, 1998-2003), y en lugar de perpetuar la gastada fórmula de bárbaro-mata-monstruo, bárbaro-salva-princesa, casi siempre con un brujo maligno de por medio, se decidió por renovar completamente el elenco de personajes secundarios y trazar arcos argumentales largos, con distintas tramas enlazadas. El resultado se aleja bastante del molde howardiano y se acerca, narrativamente hablando, a los propios tebeos de superhéroes de Marvel (no en vano, el que fuera por un tiempo responsable de los cómics hiborios en España, Francisco Calderón, escribió que el Conan de Owsley era un "mutante invencible y frío", y denominó creativamente a esta etapa "Conan-X"). Esto que puede parecer un disparate, derivó en una original saga de fantasía épica, gracias a un conjunto de historias excitantes, con Conan como figura central, pero no exclusiva, y en la que sus compañeros de viaje volvían a tener vida y padecimientos propios.

Owsley se mantuvo al frente de la colección, casi ininterrumpidamente, entre los números 172 y 213 de Conan the Barbarian, esto es, entre mediados de 1985 y finales de 1988. Su presencia continuada garantizó la coherencia de la que había carecido la serie desde los años setenta, y la etapa mejoró aún más con la llegada del dibujante Val Semeiks en el número 192 (aunque, a la postre, Semeiks influiría en la marcha forzada del escritor, al querer hacerse cargo él mismo de los guiones). Entretanto, Buscema y Chan mantuvieron el aspecto visual que había caracterizado la colección durante años, con solidez, pero también cierto desgaste. En los presentes episodios, se resuelven los planes de la bella bruja Tetra, culmina el enfrentamiento de Conan con Imhotep, el saqueador de mundos, y regresa el Devorador de Almas (la creación más interesante del desangelado Michael Fleisher). Son muy recomendables para los aficionados a la fantasía.

LAS CRÓNICAS DE CONAN, 24

James Owsley, John Buscema. Planeta. 248 páginas. 25 euros.

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