Los policías y militares cautivos de las FARC viven encadenados todo el día

  • Chávez pide a EEUU y a los países europeos que saquen a la guerrilla colombiana del listado de grupos terroristas · Consuelo González se declara "impresionada" por las condiciones del cautiverio

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pidió ayer en su mensaje anual a la nación desde la Asamblea Nacional que se retire la clasificación de terroristas a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Durante su informe de gestión del año 2007, Chávez declaró que las FARC y el ELN no son grupos terroristas y solicitó a los países de América y de Europa que retiren a estos grupos de las listas de organizaciones terroristas.

La declaración de Chávez se produjo horas después de que las ex rehenes colombianas, Clara Rojas y Consuelo González pasaran en un hotel de Caracas junto a sus familiares la primera noche en libertad, tras un cautiverio de seis años. "Esto es como volver a vivir. A veces pienso que es un sueño", dijo González, al tomar en brazos a su nieta de dos años, a quien no conocía.

Tras un breve descanso, la ex congresista Consuelo González se declaró impresionada por el trato que dan los rebeldes a los militares y policías que están en su poder, quienes portan cadenas las 24 horas del día.

En declaraciones desde Caracas a la cadena colombiana Radio Caracol, González dijo que el trato que dan los guerrilleros es diferente en el caso de los civiles secuestrados.

González manifestó que los políticos que están en cautiverio cuentan con mejores condiciones si se les compara con los militares y policías, que permanecen con cadenas en el cuello todo el tiempo, así sea para comer, ir al baño o dormir. "Imagínense, esto está ocurriendo todavía en el mundo. Yo los miraba y me preguntaba: '¿cómo pueden resistir?'", dijo la ex representante a la Cámara, secuestrada el 10 de septiembre de 2001.

La política dijo que en su futuro inmediato trabajará para promover un acuerdo humanitario entre el gobierno del presidente Alvaro Uribe y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que permita el canje de rehenes por guerrilleros presos.

Según la ex rehén, su propósito será trabajar para que los que siguen secuestrados salgan pronto de la selva, pues conoce los padecimientos que sufren. "Me la voy a jugar para que mis compañeros vuelvan a casa", dijo González, tras revelar que ya pidió audiencias con el presidente Uribe, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo.

En ese sentido, dijo que el presidente venezolano, Hugo Chávez, debe seguir cumpliendo un papel de protagonismo en el tema del canje. "El presidente Chávez es clave en esto y su acción no se puede dejar de lado", anotó.

La ex legisladora señaló que durante los más de seis años de cautiverio tuvo tres veces paludismo y en dos ocasiones enfermó de leishmaniasis, sin que fuese atendida por un médico.

Asimismo, señaló que algunos guerrilleros, de quienes dijo son "minoría", sienten compasión por los rehenes y les hablan para darles ánimo.

Por su parte Clara Rojas, la otra rehén liberada, declaró que aunque pidió a la guerrilla que enviasen a su hijo con su abuela, la aseguraron que Emmanuel estaba con personas responsables. En sus comentarios dijo que apenas pudo estar ocho meses con su hijo, que lo tuvo por cesárea y que se llegó a temer por su muerte, al tiempo que confirmó que la fractura que el niño tiene en uno de sus brazos se produjo en el momento del parto.

Clara contó que fue Íngrid Betancourt quien le tejió su primera muda de ropa y que tuvo que permanecer 40 días completamente inmóvil a causa de la herida que le dejó la cesárea que le fue practicada por un enfermero de las FARC, un estudiante de medicina que nunca terminó la carrera.

"Durante ese tiempo al niño lo cuidó una guerrillera que estuvo constantemente al lado mío", aseguró. Clara agregó que los primeros meses de vida de Emmanuel fueron difíciles, pues no llegaban los elementos necesarios para la atención del niño, "pero finalmente llegó un cargamento de pañales y leche en polvo".

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