Los palestinos rechazan la mediación estadounidense en el proceso de paz

  • Un asesor del presidente Abbas advierte que no se reunirá con ningún representante de Trump

  • Erdogan planea abrir la Embajada turca en Jerusalén Este como capital palestina

Los palestinos ya no están dispuestos a reunirse con los mediadores estadounidenses en el conflicto, después de que el presidente de ese país, Donald Trump, reconociera hace dos semanas a Jerusalén como capital de Israel y tras las últimas declaraciones sobre el Muro de las Lamentaciones.

Un asesor del presidente palestino, Mahmud Abbas, señaló ayer al diario Times of Israel que el "boicot" indefinido afecta también al enviado estadounidense Jason Greenblatt y a Jared Kushner, yerno del presidente.

Un alto funcionario de EEUU dijo que el Muro de las Lamentaciones debía ser parte israelí

"No nos reuniremos con ningún representante del Gobierno estadounidense para hablar de paz entre israelíes y palestinos", dijo Maydi al Jalidi al diario.

Además del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y del anuncio del traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a esa ciudad, las últimas declaraciones en Washington sobre el Muro de las Lamentaciones aumentaron el malestar de los palestinos.

Un funcionario de alto rango del Gobierno estadounidense dijo el viernes que Washington no concebía que ese lugar no formara parte de Israel, poco antes de un viaje del vicepresidente Mike Pence a la región.

Un portavoz de Abbas rechazó el sábado esas declaraciones y señaló que la postura confirma que el actual Gobierno estadounidense no puede ser un mediador justo en el proceso de paz.

El Muro de las Lamentaciones, un resto del segundo templo de Jerusalén, es el lugar más sagrado del mundo para los judíos. Está situado en los pies del Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas, sagrado tanto para judíos como para musulmanes, donde se ubican las mezquitas de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca.

Administrado por Jordania, es uno de los puntos calientes de las disputas entre israelíes y palestinos por el futuro estatus de Jerusalén, que los israelíes ven como capital eterna e indivisible del Estado judío. Los palestinos, en cambio, reclaman la zona oriental, ocupada en 1967 por Israel y anexionada más tarde y que incluye la Explanada, como capital de su futuro Estado.

La comunidad internacional considera que el estatus definitivo de la ciudad debe ser definido en negociaciones entre las dos partes, consenso que EEUU rompió.

Por su parte, el presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, aseguró ayer que su país planea abrir una Embajada en Jerusalén Este como capital del Estado palestino.

"Ya hemos declarado Jerusalén Este como la capital del Estado palestino, pero no hemos sido capaces de abrir nuestra Embajada porque Jerusalén está actualmente ocupada. Pero, Dios mediante, abriremos nuestra Embajada allí", aseguró Erdogan durante un acto de su partido Justicia y Desarrollo (AKP).

El miércoles, los países de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) acordaron en una cumbre en Estambul reconocer Jerusalén Este como la capital del Estado palestino e invitaron al resto de naciones a hacer lo propio.

El Gobierno turco y el presidente Erdogan se cuentan entre las voces más críticas con Trump, a quien ha acusado de incumplir acuerdos internacionales y e "incendiar" toda la región de Oriente Próximo con su decisión.

También el Gobierno del Líbano anunció el comienzo de los trámites para la eventual apertura de un Embajada en Jerusalén como capital de Palestina.

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