Fidel Castro anuncia su 'jubilación' tras casi medio siglo de dictadura personal

  • En su mensaje reconoce que, aunque cuenta "con un dominio total" de su mente, las condiciones físicas no le permiten seguir · No cita a Raúl como su sucesor

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El convaleciente dictador cubano, Fidel Castro, cerró ayer un capítulo histórico en Cuba al anunciar su retirada definitiva del poder, en un "mensaje" publicado por el diario oficial Granma en el que adelanta que no "aspirará" de nuevo a la jefatura del Estado ni al cargo de Comandante en Jefe, puestos que serán definidos el próximo domingo.

"A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento (...) les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe", señala Castro en un Mensaje del Comandante en Jefe que publica el órgano estatal del Partido Comunista Cubano.

Concluye así una era de casi cinco décadas de dictadura personal en Cuba con las puertas abiertas para cambios en la cúpula de poder por primera vez en casi medio siglo en la isla, aunque en su "mensaje" Castro no expresa una preferencia por ninguna persona que pudiera ocupar su puesto, y que deberá ser elegida por los nuevos diputados en su primera sesión.

Según explica Castro, aunque cuenta con el "dominio total" de su "mente", sus "condiciones físicas" no le permiten ofrecer la "entrega total" que requiere una jefatura de Estado.

"Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo", dice el mandatario, de 81 años y convaleciente desde hace casi 19 meses de una enfermedad de tipo intestinal nunca revelada que le ha mantenido todo este tiempo alejado de la vida pública.

El próximo domingo, la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral cubano) se reunirá en su primera sesión tras las elecciones del pasado 20 de enero. De acuerdo con la ley cubana, en dicho encuentro los 614 nuevos diputados, entre los que figura Fidel Castro, deben elegir de entre sus filas a los 31 miembros del Consejo de Estado, cuyo presidente ejerce a la vez el puesto de jefe de Estado.

Según indica el dictador en su "mensaje", ya había ido adelantando "discretamente" esta noticia en las pasadas semanas, como cuando, en una misiva enviada el 17 de diciembre a un programa de la televisión estatal, afirmó: "Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir".

Pese a que durante todo este tiempo su hermano Raúl ha ejercido de facto el gobierno, en su nuevo "mensaje", Castro no adelanta ninguna preferencia para su sustitución, y se limita a afirmar que entre las filas del PCC hay personas con la "autoridad y experiencia" para "garantizar el reemplazo" de su persona en el futuro gobierno de Cuba.

Con todo, Castro advierte que "el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos", por lo que realiza advertencias a los futuros líderes: "Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo".

"No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título "reflexiones del compañero Fidel". Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso", culmina el dictador.

En la soleada Habana, la vida sigue su ritmo habitual. La noticia de que su comandante durante casi medio siglo ha decidido renunciar definitivamente al poder, no parece transtornar demasiado a los cubanos, habituados, tras 19 meses de enfermedad y ausencia física, a un alejamiento de su líder.

"Se esperaba ya, (Fidel) está enfermo. El pueblo estaba preparado para eso", afirma Alejandro, un joven de 25 años que aguarda cola frente a una tienda de alimentos en el céntrico barrio del Vedado.

Marta, una madre de 30 años, no cambió su rutina pese a la "nueva". "Sorpresa realmente no lo ha sido. Desde el punto de vista sentimental, nos sentimos un poco tristes, pero el destino no se puede cambiar, el país necesita gente nueva", señalaba tras dejar a su hijo en la escuela.

Para ella, la decisión era previsible: "Se necesita a alguien con fuerzas para realizar las actividades que (la presidencia) requiere. Él ya no puede subir el pico Turquino (el más alto de Cuba) como quisiéramos".

Sentada tras su kiosco de periódicos, María coincidía con la noticia que escuchó por la radio, ya que "el Granma no ha llegado aún". "Ya se acabó la conga santiaguera para él, tiene la mente lúcida pero no está en condiciones de seguir físicamente", resumió.

Algunos, muy pocos de los entrevistados, tenían todavía esperanzas de que Castro volviera a ejercer la presidencia por otros cinco años, tras la votación que el nuevo Parlamento cubano debe efectuar este domingo.

"No me lo esperaba", admite Manuel, un hombre de unos 50 años que se emociona un poco al comentar la noticia. "Ha sido una sorpresa, se esperaba que iba a estar hasta la muerte", corrobora Julio, un vendedor de papas también de mediana edad.

Con todo, ninguno se rasga las vestiduras por la noticia, convencidos, dicen, de que todo seguirá "igual". "Esto sigue igual, va a seguir igualito", asegura Julio. "Pienso que no va a cambiar nada, las ideas las transmitirá (Fidel) al que quede por él".

"¿Apatía, tristeza? Pocas ilusiones", replica Juan, un jubilado desencantado.

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