Perdigones y el sentimiento del pueblo

  • El pregonero de la Semana Santa de La Línea, Juan Antonio Perdigones, resalta el papel de todos los que hacen posible los desfiles en las calles y pide implicación a los jóvenes

El padre José Antonio Perdigones apeló ayer al sentimiento del pueblo linense para pregonar la 125 edición de la Semana Santa de la ciudad. Ante un teatro del colegio Salesianos prácticamente lleno, Perdigones -que en su día fue director espiritual de las casas salesianas linense y algecireña- desgranó vivencias y tradición con gran brillantez. Tras los saludos protocolarios y tras la presentación a cargo de Juan Carlos Gordillo, el párroco comenzó hablando de su designación como pregonero. "Vengo con la ilusión y el ánimo que muchos de vosotros me habéis transmitido, con la certeza de no dejaros una inmortal pieza literaria, pero con el convencimiento de transmitiros una Semana Santa de La Línea de la Concepción, y una Línea de la Concepción en Semana Santa", confesó. Como cabía esperar, resaltó la aportación de la comunidad salesiana a la Pasión linense tras 60 años establecida en la ciudad.

Luego, Perdigones entró en los prolegómenos de la Semana Santa dentro de un apartado que denominó como "Las vísperas". Jornadas en las que los días se alargan, comienzan los ensayos y preparativos y el besapié al Medinaceli en el primer viernes de marzo. "Pero las vísperas son también de animosas tertulias cofrades, de torrijas bien empapá en miel y tortillitas de bacalao, de balcones engalanados con reposteros, con la elegancia del más exquisito de los priostes, de escaparates adornados con motivos cofrades, incienso que impregna nuestras casas y calles, y de todo eso que los cofrades llamamos nuestras cosas", definió.

De ahí, el pregonero pasó a otro apartado que denominó "Sentimiento de un pueblo" en el que dijo que se trata de algo que no puede improvisarse. "Nuestro pueblo de La Línea de la Concepción liga buena parte de los momentos importantes de su vida a las figuras de la Pasión, y por consiguiente a las parroquias y capillas que las albergan, donde quieren bautizar a los nacidos, casar a los novios y decir el último adiós a sus seres queridos. Vidas que florecen, que se unen a otras vidas para después descansar en paz. Los cofrades sentimos esto de forma muy personal, muy íntima, aunque lo celebremos en hermandad, en comunidad: acudimos a ver las procesiones y nos acompaña el bullicio, el tumulto, el vocerío, el ruido…", dijo.

Las calles, el ser cofrade, la figura de los costaleros y un llamamiento a la juventud a participar de forma activa en la Semana Santa jalonaron la segunda mitad del pregón.

"Ser cofrade hoy es compromiso. No sé si más o menos que antes, pero ser cofrade hoy es mucho compromiso. El cofrade de hoy camina por la calle, una calle donde parece reinar algunas realidades difíciles, y llevar ahí, al centro de cada pueblo o ciudad, el amor de Dios. El cofrade hoy detiene los relojes, no en un tiempo pasado, sino en la eternidad, y coloca en el centro una brújula para orientar todas las miradas hacia Dios. Y eso es compromiso. Y permitirme terminar esta reflexión en forma de pregón, con palabras del Papa Francisco: Que sus iniciativas sean puentes, senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estén siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sean misioneros del amor y de la ternura de Dios", conminó.

El padre salesiano se recreó especialmente en la figura de los costaleros, a quienes definió como gente que sabe "de entrega, de dar sin recibir, de amor sincero". "Costaleros, no olviden que hay que ser costalero siempre, en la calle, en la tertulia, en los sueños y, sobre todo, en la hermandad. Si, en la hermandad y en hermandad; porque este es el hábitat natural y racional del costalero. Lugar ideal para igualar sin medida y para hacer cuadrilla bajo bóvedas sin trabajaderas", apuntó.

La vinculación salesiana salió nuevamente a escena con el llamamiento a la juventud a ser parte activa del mensaje y de la Semana Santa, como garantes del mantenimiento de las cofradías en el futuro. "Tenéis una bonita tarea, mostrar el rostro joven de la iglesia desde nuestras hermandades y cofradías, la alegría de ser joven y cristiano, el reto de vivir con coherencia el compromiso de ser hombres y mujeres de Fe", concluyó.

El pregón íntegro de José Antonio Perdigones, disponible en la edición digital de Europa Sur.

www.europasur.es

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