Un complot 'tory' contra Theresa May golpea a la libra

  • La rebelión contra la primera ministra, que no va a prosperar, obedece a la pérdida de la mayoría absoluta en las elecciones del 8 de junio

Theresa May, a su llegada a una rueda de prensa el pasado mes de mayo. Theresa May, a su llegada a una rueda de prensa el pasado mes de mayo.

Theresa May, a su llegada a una rueda de prensa el pasado mes de mayo. / Andy Rain / Efe

Varios ministros del Gobierno de la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, salieron ayer en su defensa después de que se haya desvelado un complot de una treintena de diputados tories para echarla del cargo.

El ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, aseguró a la cadena pública BBC que la jefa del Ejecutivo "es una líder fantástica" que tiene el apoyo del Gabinete y debería quedarse en el cargo "tanto tiempo como quiera".

La moneda británica se deprecia a su nivel más bajo en un mes tras desvelarse la trama

"La mayoría de los diputados y todo el gabinete de ministros la apoya", sostuvo Gove, quien después del voto favorable al Brexit el 23 de junio de 2016 compitió con May para hacerse con el liderazgo del partido.

"Ha sido una excelente primera ministra y espero que continúe por muchos años", abundó.

En un artículo en The Daily Telegraph, la ministra del Interior, Amber Rudd, instó por su parte a May a quedarse al frente del Gobierno, al tiempo que el primer secretario de Estado, Damian Green, declaraba que la dirigente está "decidida a acabar el trabajo", pues "lo considera su deber".

El diputado conservador Nigel Evans dijo a la treintena de diputados conspiradores que, visto que no han podido reunir las 48 firmas necesarias para instigar una moción de confianza dentro del partido, deberían "callarse".

"Nadie quiere unas elecciones anticipadas", indicó Evans a la BBC, reflejando el sentir generalizado de que un cambio de liderazgo interno propiciaría unos comicios generales que podrían beneficiar al líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn.

Tras revelarse ayer el nombre del líder del complot tory -el ex presidente honorario del partido Grant Shapps-, May aseguró que mantiene "el pleno apoyo" de su Gabinete y señaló que lo que quiere aportar es un "liderazgo sereno".

La primera ministra hizo este comentario después de que Shapps confesase a la cadena estatal que lidera la rebelión e indicase que al menos treinta diputados quieren su dimisión al juzgar que carece de la autoridad necesaria, después de haber perdido la mayoría absoluta en las elecciones anticipadas del 8 de junio.

Shapps dijo a la BBC que la jefa del Ejecutivo es una "persona honrada" pero que "hizo rodar los dados" al convocar esos comicios, con los que precisamente esperaba afianzar su mandato en un momento en que las encuestas le daban máxima popularidad.

Para instigar una moción de confianza contra el dirigente del Partido Conservador, se requieren las firmas de un 15% del grupo parlamentario, lo que actualmente se cifraría en 48 diputados -lo que hace improbable que prospere la iniciativa de Shapps-.

Si May perdiera ese voto o decidiera dimitir, se convocarían elecciones internas, en las que los candidatos son votados primero por los diputados y la militancia solo elige entre los dos últimos finalistas.

Las dudas sobre la estabilidad del Gobierno de May se han acrecentado después de que la primera ministra protagonizara un accidentado discurso en el congreso anual del partido, en el cual debía hacer una muestra de autoridad.

En ese discurso, el pasado miércoles, se quedó afónica tras varios ataques de tos, un bromista le notificó el despido y se cayeron las letras del mensaje electoral que tenía detrás.

"El sonido de cuchillos afilándose se ha incrementado" desde el accidentado discurso que pronunció May el miércoles en el congreso anual del Partido Conservador, ha declarado Connor Campbell, analista financiero de Spreadex.

Tras conocerse ayer la existencia de esta conspiración para derrocarla, la libra esterlina cayó a su nivel más bajo en un mes frente al dólar y ante el euro.

La divisa británica bajaba un 0,57 % ayer por la tarde frente al dólar estadounidense, hasta 1,304 dólares, y un 0,70% con el euro, hasta 1,112 euros, en una jornada en la que la Bolsa de Valores subía, un 0,16% hasta 7.519,67 enteros.

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