La UE, con la cuenta por delante

  • La estrategia del equipo de Michel Barnier se basa en no negociar un acuerdo comercial hasta que el Reino Unido no asuma la factura pendiente, lo que será el primer punto de discrepancia

Michel Barnier, negociador jefe de la UE para la salida del Reino Unido. Michel Barnier, negociador jefe de la UE para la salida del Reino Unido.

Michel Barnier, negociador jefe de la UE para la salida del Reino Unido. / e.s.

La Unión Europea no negociará con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, sobre un posible acuerdo comercial después del Brexit hasta que no se comprometa a liquidar las obligaciones financieras británicas con el bloque. Se trata de una señal clara de que la UE está endureciendo su postura mientras el Reino Unido se prepara para dar el pistoletazo de salida a dos años de negociaciones. Así lo confirmaron dos funcionarios europeos familiarizados con el plan estratégico de la UE en declaraciones a Bloomberg que entienden que, en el mejor de los casos, hasta principios de 2018 las partes no encontrarán un terreno común sobre el que construir un acuerdo.

La UE está decidida a imponer su propio ritmo e incluso puede no revelar la suma que quiere que el Reino Unido abone hasta después de las elecciones alemanas de septiembre, según dijo uno de estos funcionarios. Ambos hablaron con la condición de se les mantenga en el anonimato debido a que las deliberaciones son confidenciales.

"Tenemos que resolver el problema del presupuesto británico de inmediato", dijo Sandro Gozi, subsecretario de Italia para asuntos europeos, en una entrevista el viernes en Roma. "El Reino Unido tendrá que respetar y cumplir con todas sus obligaciones como miembro de un estado hasta el último día y la última libra".

La línea dura de la UE aumenta las posibilidades de que el Reino Unido se niege a afrontar las conversaciones del Brexit antes de que las partes cierren un pacto comercial. En el gobierno de May ya se ha puesto en duda el tamaño y la legalidad de cualquier tarifa de salida y quiere discutir el divorcio y la futura relación comercial al mismo tiempo.

El proyecto de ley para solventar las obligaciones del Reino Unido con la UE se estima que costará unos 60 millones de euros (64,5 millones de dólares). El canciller británico, Boris Johnson, dijo a la BBC esta semana que "no creo que sea razonable para el Reino Unido, después de haber dejado la UE, continuar haciendo grandes ingresos al presupuesto". Sus homólogos de la UE van a insistir en que se produzcan avances concretos en las negociaciones y la aceptación de la factura en los nueve meses iniciales antes de abrir la puerta a todos los enlaces comerciales post-Brexit.

La negativa a pagar hasta sería visto como un gesto para romper las negociaciones, lo que dejaría al Reino Unido sin ningún arreglo económico con la UE.

El reloj comenzará marcando el período de negociación de dos años tan pronto como May invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa, un paso que se comprometió a adoptar antes de finales de este mes.

"La situación después de Brexit no puede ser tan buena y tan rentable, como antes de Brexit", dijo el comisionado de Economía de la UE Pierre Moscovici en una entrevista de televisión a Bloomberg en Baden-Baden, Alemania, el viernes.

La UE confía en que si el Reino Unido se separase sin un acuerdo, las exigencias europeas de que el país honre sus compromisos financieros con el bloque tendrían sustento legal y se impondrían en los tribunales internacionales, dijo el funcionario, que insinuó que Londres se complicaría la vida tras el Brexit metiéndose en un litigio por dinero mientras busca forjar nuevas relaciones económicas con el resto del mundo.

El rechazo de Gran Bretaña de la factura está incitando a la UE a decir a las empresas que se están preparado para interrumpir sus negocio ante la posibilidad de una salida del Reino Unido del bloque sin un acuerdo.

Las conversaciones más relevantes no comenzarán antes de mayo, cuando los estados miembros de la UE firmen un mandato para que el jefe negociador de la UE, Michel Barnier, lleve a cabo rondas sucesivas en Londres y Bruselas.

La UE no está preparada para acelerar el proceso durante las vacaciones de Pascua, después de que el Reino Unido se ha tomado más de nueve meses desde el referéndum para desencadenar el artículo 50, dijo uno de los funcionarios.

"Lo que venimos haciendo en la Comisión es prepararnos muy bien, tanto internamente como en nuestros contactos con las 27 capitales, para la notificación formal que esperamos recibir pronto", dijo ayer a los periodistas en Bruselas el portavoz de la Comisión Europea, Alexander Winterstein. "Y cuando llegue, comenzaremos las negociaciones una vez listos las directrices del Consejo Europeo y el mandato formal del Consejo".

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