Ecologistas exigen mayor participación ciudadana en el proyecto de la terminal

  • El Grupo por la Seguridad Ambiental espera que el Gobierno de Peter Caruana reabra el periodo de exposición pública

El Grupo por la Seguridad Ambiental (Enviromental Safety Group) expresó ayer su satisfacción por algunos aspectos del estudio de impacto sobre el proyecto de la nueva terminal del aeropuerto y las carreteras adyacentes, pero también su "seria preocupación" por varios puntos de la iniciativa.

Así, un portavoz del ESG explicó que un proyecto de estas características "debe ser más consultado con los ciudadanos. Su impacto justifica la apertura de conversaciones para dar al público la oportunidad de exponer sus preocupaciones y hace preguntas directamente a los promotores e ingenieros. El ESG siente que el periodo de exposición pública ha sido insuficiente", puntualizó.

Agregó el portavoz que las dificultades de los ciudadanos para acceder a los planos y otros documentos "significa que el público no puede ni leer, ni digerir la información adecuadamente y es incapaz de reflexionar sobre el proyecto. Los discos que contienen el estudio de impacto ambiental están disponibles pero a un precio de cincuenta libras", dijo.

En este sentido, el ESG espera que el Gobierno reabra el periodo de consulta para este proyecto y el de la zona este, "que transformarán de forma radical la fisonomía de Gibraltar".

Una de las cuestiones que más preocupa al grupo ecologista sobre la iniciativa aeroportuaria es el hecho de que el estudio de impacto ambiental "indica que la triplicación de vuelos no afectará ni al ruido, ni a la contaminación del aire, una afirmación que contradice al sentido común".

En el lado positivo, el ESG destaca que los peatones y los ciclistas podrán seguir utilizando la pista de aterrizaje y que el proyecto incluye sendos carriles para éstos bajo la pista.

El proyecto de la terminal y las carreteras adyacentes fue presentado por el Gobierno del Peñón en mayo del año pasado. La inversión rondará los 24 millones de libras, unos 35 millones de euros.

La terminal será un edificio moderno y atractivo en el que predominará el acero y el cristal. Tendrá dos plantas y una superficie de 20.000 metros cuadrados muy superior a la actual, que ronda los 5.000.

La planta baja incluirá instalaciones para la facturación, pasillos para la llegada y la salida, algunos comercios y cafetería. En la primera planta habrá oficinas, más comercios, cafeterías y bares, espacios de circulación y zonas de embarque, tres carruseles para la recogida del equipaje y los controles aduaneros. Las nuevas carreteras que llevarán a la Verja y la avenida Winston Churchill pasarán por debajo de la terminal.

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