Almodóvar: las claves de su estilo

  • El cineasta vuelve a repetir en 'La piel que habito' colaboración en el vestuario con Juan Paul Gaultier, uno de los dieseñadores que han trabajado para un manchego que, más allá de sus películas, reivindica un universo propio de 'looks' inconfundibles.

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Almodóvar es cine pero también es más que eso pues, el director, ha conseguido crear un mundo estético propio que, tanto en vestuario como en maquillajes, peinados y colores, lo señalan, también, como un icono para la moda. Así, en La piel que habito, el trabajo que ayer se estrenó en toda España, ha optado por el minimalismo en cuanto al vestir de su protagonista, Elena Anaya, enfundada en varios bodys, nude y negro, obras del francés, Jean Paul Gaultier. Un diseñador junto al que también colaboró en rodajes suyos anteriores como Kika (en la imagen, Victoria Abril) o La mala educación y que ha sabido, desde el principio, captar el concepto visual que, nuestro manchego universal, imprime a cada una de sus producciones.

Sea como sea, está claro que existe una evolución estética en la filmografía de Almodóvar que ha ido pasando desde unos looks punks, claramente influenciados por la movida madrileña, a los que, a través de la figura de Penélope Cruz, homenajeaban a grandes divas de la década de los 50 como Sofía Loren, pasando por la mencionada Kika, y sus estampas modernistas, o los guiños a los años sesenta en inolvidables personajes como los de Julieta Serrano en Mujeres al borde de un ataque de nervios, o Miguel Bosé, caracterizado de sensual y explosiva drag queen en Tacones Lejanos.

Eso sin olvidar la importancia de las bandas sonoras de unos desgarradores guiones apoyados en voces como las de Luz Casal, que impulsó su carrera gracias a Piensa en mi, Estrella Morente, responsable de la versión de Volver, Miguel Poveda, con A ciegas, y, por supuesto, Chavela Vargas a través de su insuperable versión de Luz de luna. Ahora le ha tocado el turno a Concha Buika, quien ha grabado Por el amor de amar y Se me hizo fácil para este último estreno que, por cierto, supone el esperado regreso almodovariano de Antonio Banderas.

Y es que ésa es otra de las características de la 'factoría Almodóvar' la cual es capaz de impulsar carreras de actores y actrices que, después, se han convertido en referentes de la gran pantalla, véase los citados Banderas o Cruz, o suponer un atractivo para grandes estrellas del firmamento fílmico que no dejan de manifestar su interés en ponerse bajo sus órdenes (declaración que han realizado desde Rachel Weitz a Keira Knightley, Juliette Binoche, Eva Longoria...)

En realidad, pocos son los que se escapan a los encantos de un hombre que suele ambientar sus historias en Madrid aunque, en ocasiones, no ha tenido inconveniente en cambiar escenarios orientando su mirada a Barcelona o incluso a sus añoradas tierras de la Mancha. Desde ahí partió y ahí suele regresar para recargar una energía incansable con la que, aún hoy, sigue sorprendiendo.

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