El baile por rumbas y sevillanas marca la jornada festiva en el real

  • Las casetas del recinto ferial registran un lleno absoluto y muy buen ambiente por la tarde

No hay feria posible sin baile. Sevillanas, rumbas o pasodobles animan las casetas durante las tardes de fiesta. La de ayer no fue una excepción. Es más, el recinto ferial estuvo prácticamente lleno desde primera hora de la tarde al coincidir la jornada central de la feria barreña con la festividad del patrón San Isidro.

El recinto comenzó a desperezarse tras una larga noche de juerga para los más jóvenes sin incidentes, según fuentes de la Policía Local de Los Barrios. El paseo de caballos, esta vez sí, puso las primeras imágenes de ambiente ferial a una tarde que enlazó con la noche. Numerosas familias se reunieron en la avenida 15 de mayo para almorzar en las casetas y, después, bailar durante horas.

La temperatura resultó agradable, a pesar de que las nubes altas de primera hora de la mañana no suponían un buen augurio. Sin embargo, el sol hizo acto de presencia a partir del mediodía y despejó cualquier atisbo de duda sobre la climatología. El suave viento ayudó a rebajar el calor. En las casetas, tanto niños como adultos se arrancaron a bailar sevillanas, rumbas o pasodobles. Casetas como La Gineta contaron con la actuación de orquestas durante la tarde para que el ambiente no decayera en ningún momento.

Bailar sevillanas no es un arte fácil, pero tampoco imposible. El baile está dividido en cuatro partes bien diferenciadas, que representan distintas fases del galanteo del hombre a la mujer y acaban con un desplante de la pareja. El baile exige una muy correcta coordinación entre el movimiento de los pies y los brazos. Estos últimos deben elevarse más en el caso de las mujeres. Cruzar miradas con la pareja de baile es algo fundamental y que ayuda a mantener el ritmo.

Los primeros acordes de una rumba son la tabla de salvación para los más patosos, ya que este estilo dispone de unos pasos más libres o, al menos, donde resulta más fácil disimular la falta de práctica. Conforme avanza la tarde, la música típica deja paso a los temas de moda y clásicos inmortales como el chocolatero.

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