Los puestos de golosinas y artesanía, de feria en feria

  • De ciudad en ciudad, los ambulantes sufren las oscilaciones de la economía y la dureza de la vida del itinerante

La crisis también se está notando en los puestos que se ubican en el entorno de la Feria Real. De ella no se escapan las chucherías y turrones. Es mediodía y hace un sol abrasador en la ciudad. Dado que apenas hay gente transitando, los puestos están prácticamente cubiertos con grandes lonas, aunque no cerrados.

Rocío Parejo está al mando de uno de los tres puestos que se ubican en la confluencia de la calle Volantes con la travesía N-340. Está de guardia en el negocio familiar. Desde que llegaron el pasado sábado no lo han cerrado y allí siempre hay permanentemente una persona. De hecho, no lo pueden abandonar hasta que el próximo lunes desmonten todo con el objetivo de prepararse para la próxima feria. "A las diez de la mañana tenemos que tener todo levantado", indica.

Después irán a la feria de La Línea. Son de la provincia de Córdoba, en concreto de Aguilar de la Frontera. Su trabajo consiste en ir de feria en feria paseando los cocos, las chufas, las guitarras de plástico, las peladillas o los turrones. Reconoce que es una vida que no es nada fácil y apunta que el negocio se trasmite de padres a hijos, siempre que los jóvenes quieran seguir con esta tradición.

De momento, la feria no les está aportando mucha actividad. Reconoce que las ventas han bajado mucho en comparación con otros años. "Todo sube", apunta. Entre lo más barato que encontramos es el trozo de coco o el cartucho de chufas a un euro. Los turrones de almendra son los que se cotizan más caros, a 4,50 euros.

Otro de los negocios que encontramos son los puestos de artesanía: calzados, vestidos, pulseras, collares. En este caso, encontramos vendedores sudamericanos o africanos.

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