Los niños barreños aparcan los deberes y aprovechan la rebaja en las atracciones

  • Las casetas de Amigos del Caballo y Los Churrascas celebran sendas fiestas infantiles para sus socios

Los habían catado la víspera, el lunes de feria, pero ellos son incansables. Los niños cobraron protagonismo en la jornada de ayer con actividades dirigidas a la infancia y un precio más ventajoso en las atracciones, a un euro y medio. Las rebajas en los cacharritos es utilizada por los padres de dos maneras, según vaya la economía familiar. Bien ahorrando unos euros en la cuenta final o, por el contrario, gastando lo mismo pero subiendo más veces a los infantes en las atracciones.

Sea como fuere, los más pequeños llegaron al recinto acompañados por sus padres bien entrada la tarde, a pie o en el simpático tren que cada año recorre las calles de la Villa como una atracción más. Hechos los deberes -o no- los libros dieron paso a las risas nerviosas en las numerosas atracciones del real barreño. Una feria sin niños no sería lo mismo. Sus caras de ilusión alegran el día a cualquiera.

Y es que a bordo de un tiovivo los niños se convierten durante unas vueltas en jefe de bomberos, policía, expertos jinetes o conductores de un fórmula uno que se persiguen constantemente en un ciclo sin fin entre luces de colores y música. El toro mecánico o los coches de choque son otras de las opciones más elegidas por los niños -y a veces también por sus padres-. La tarde también fue momento para probar suerte en los picapatos y las tómbolas, tomar un algodón de azúcar, una manzana caramelizada o un helado bien frío.

Varias casetas abrieron huecos en sus programas para los hijos de sus socios. Fue el caso de la peña Amigos del Caballo, quienes acogieron a sus pequeños en uno de los reservados, circunstancia muy empleada por los padres para poder echar unos bailes sin preocupaciones. Tampoco faltaron a su cita con los niños los miembros de la peña Los Churrascas. En ambas casetas, un grupo de animación enseñó al público menudo a hacer figuras con globos de colores, pintura de caras y otras actividades con las que el tiempo pasó volando.

De nuevo, volvió a echarse de menos la merienda infantil que ofrecía el Ayuntamiento, ya que en la mayoría de los casos, para acceder a una de las fiestas infantiles en las casetas, es necesario tener vínculos con algún socio.

Por la noche, tras la cena y una ducha, en el real se dejaron ver nuevamente los niños, llevados hasta el recinto con la promesa de no pedir quedarse hasta muy tarde porque hay clases hasta el próximo jueves.

Hoy, tras dormir a pierna suelta con esa gratificante mezcla de cansancio y alegría por los momentos vividos, volverán a reclamar más fichas a sus padres. Son incansables.

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