El baile marca el primer mañaneo

  • Sevillanas y rumbas amenizan la tarde del martes en el real. La peña campera La Montera reparte refrito barreño para un centenar de personas. 70 mujeres celebran un almuerzo en Puente Grande

El recinto ferial tardó en desperezarse tras la primera noche de fiesta. Luego, el mañaneo fue in crescendo hasta alcanzar el lleno en varias de las casetas. La jornada de ayer martes fue aprovechada por los grupos de amigos y compañeros de trabajo para reunirse y disfrutar, alejados de la rutina diaria, en el recinto ferial. De hecho, se trataba del primer mañaneo de este año. Una forma de disfrutar de la feria que cada vez gana más adeptos dejando la noche para los jóvenes. El ambiente, muy tranquilo en los primeros momentos, invitaba a ello junto con unas temperaturas agradables gracias a la brisa, que hoy también acompañará durante la jornada.

Poco a poco, las casetas fueron abriendo sus puertas a partir de las dos de la tarde tras reponer las existencias consumidas la víspera. Unas de las primeras en ponerse en marcha fue la caseta de la asociación cultural Puente Grande, que celebró un almuerzo para mujeres al que asistieron unas 70 féminas. En uno de los reservados de esta caseta, que ha reformado por completo este año su decoración con gran acierto -incluyendo tarima de madera en lugar del cemento- las mujeres almorzaron sin dejar de cantar en casi ningún momento.

Cerca de allí, en la caseta de la peña campera La Montera, un año más -y con éste van siete- Andrés Mateos y Ana Álvarez prepararon el tradicional refrito barreño junto con otros socios de la peña. Un plato campero para reponer fuerzas con el que dieron de comer a un centenar de personas allegadas a sus integrantes. La lista de ingredientes sirve para hacerse una idea de las proporciones: 10 kilos de pan moreno; 6 kilos de patatas; otros tantos de tomates; 1,5 kilos de pimientos; dos docenas de huevos y 30 manojos de espárragos verdes. Tanta verdura dio para rellenar siete dornillos de gran tamaño.

En el resto de las casetas los platos del día a precios populares fueron aprovechados por muchos antes de arrancarse a bailar por sevillanas, rumbas o cualquier otra cosa -poco importaba-. Casetas como Amigos del Camino, Los Churrascas o La Gineta, sin olvidar a una de las peñas más veteranas de la localidad, Los 15-V, pusieron en marcha a toda voz sus respectivas orquestas y discjockeys para que nadie se quedara en sus sillas.

De las tapas, pinchitos y embutidos se pasó rápidamente a las jarras de rebujito, muy frío, para animar la tarde. Paralelamente, las familias con hijos llegaron hasta el recinto para disfrutar de las atracciones tras la jornada lectiva. El ambiente se prolongó, de nuevo, hasta bien entrada la madrugada.

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