Barberán y Hugo Iglesias salvan una tarde soporífera

  • El novillero de Los Barrios cuaja una gran faena llena de elegancia y torería · El algecireño destaca en el cuarto en un trasteo de gran plasticidad · Cazares demuestra firmeza y oficio. Calita está voluntarioso

Una novillada de ocho novillos y cuatro novilleros que no estuvieron acertados con la espada. Éste podría ser uno de los titulares de la tarde de ayer en La Montera. Tres horas y media de festejo, algo que no es conveniente volver a repetirse, mejor tres actuantes, cuatro resulta pesado y sin anestesia más. Algunos aficionados abandonaron la plaza en el sexto de la tarde al no poder aguantar más. Muy mal porque se perdieron la gran faena de Hugo Iglesias al último de la tarde.

Antes de la actuación del novillero de Los Barrios en el sexto, la tarde fue de Barberán al que le tocó el mejor lote del encierro de Corbacho Grande. En su primero el algecireño anduvo fácil delante de un novillo de gran calidad y con el que fraguó varias series por ambos pitones, sobre todo una por el izquierdo arrastrando la muleta. El público estuvo frío con el algecireño y se enteró del buen trasteo con un cambio de mano de gran plasticidad. El mal uso de la espada le privó de pasear una oreja.

En la faena del quinto, que brindó a Pedro Castillo, se vio un Barberán más relajado, componiendo la figura y componiendo un trasteo con series de calidad, rematadas con pases de pecho de gran profundidad. Esta vez el público se entregó con el algecireño, en una obra llena de detalles de torería, todo gracias a la colaboración de un gran novillo. Cortó una oreja que pudieron ser dos de no haber pinchado en su primer intento. El de Corbacho Grande fue premiado con la vuelta al ruedo. Gran novillo.

Pero la tarde tuvo un epílogo de gran calado. El protagonista fue el nuevo valor taurino de la Villa, Hugo Iglesias. En su primero le pesó quizá la responsabilidad del debut con picadores, había que poderle a un novillo deslucido, que manseó y que no fue el más adecuado para debutar. Aún así el barreño sacó pases aislados en los terrenos de chiqueros, donde el novillo si se dejaba.

Pero la espina se la sacó Iglesias en el último de la soporífera tarde. Esta vez si se enfadó el novillero y salió con una mayor ambición de triunfo. Lo cuajó con gran calidad de capote, echándole los vuelos y la pierna para adelante. Luego con la muleta vinieron los pasajes de mayor temple de la tarde. En un trasteo con series de elegancia, sobriedad y sobre todo muy relajados, rematados con pases de pecho de largometraje. La plaza se entregó. La pena fue de nuevo la espada un pinchazo le privó de abrir la puerta grande. Solo paseó una oreja en una vuelta al ruedo que le supo a triunfo grande.

También hay que destacar la actuación de Luis Miguel Cazares. En el tercero demostró técnica, oficio y que sabe de qué va esto. Gustó mucho sobre todo por el pitón izquierdo a un novillo que manseó. En su segundo, el más complicado del encierro, Cazares anduvo muy firme y por encima del animal, un novillo que apunto estuvo de pegarle una voltereta.

El mexicano Calita hizo su presentación en La Montera. Puso voluntad en su primero, un novillo manso y sin clase, al que le pudo en las series del final. No conectó con los tendidos. En el séptimo tampoco pudo hacer mucho, puso ganas y exprimió al de Corbacho Grande en series con más codicia que cabeza. Se alargó de faena. En ambos novillos anduvo mal con la espada y estuvo a punto de escuchar el tercer aviso en su segundo. Es un torero que habrá que esperarlo y cuidarlomucho. Solo es un consejo.

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