El Cid corta una oreja en una decepcionante corrida de Victorino

  • Pepín Liria se despide de la afición algecireña en la temporada de su adiós con una actuación llena de voluntad y honradez. Antonio Ferrera se muestra poderoso en banderillas y firme con la muleta

La vuelta de Victorino Martín a la plaza de Las Palomas, tras 21 años sin venir, decepcionó. Una decepción condicionada por el complicado juego de un encierro, que en líneas generales no sirvió. Una tarde en la que el público llegó con la predisposición de ver a El Cid con los toros que tanto triunfo le han dado. Y viceversa, claro.

Y así sucedió. El animal con más posibilidades de la tarde le correspondió a El Cid, un toro que cuajó con mucho gusto con el capote  y al que entendió a la perfección con la muleta. A ese animal lo banderilleó muy bien Alcalareño, con la buena brega de El Boni. Después vino una faena de poder, de técnica y de mérito de El Cid, ante  un toro que tenía mucho que torear. El de Salteras comenzó por abajo, dejándole claro al de Victorino que el que mandaba era él. Poco a poco fue haciendo al toro. Le enseñó a embestir en la primera tanda por el derecho, dándole el temple adecuado, a pesar de que el toro se le colara en varias ocasiones.

Y lo mejor llegó con el izquierdo. El sevillano le puso la clase que le faltó al de Victorino, en tres series templadas, con gusto, arrastrando la muleta. Echándole el percal con suavidad, sin brusquedad en los cites. Todo muy despacio. Uno de los naturales fue de una gran clase y hondura. Duró una eternidad. Ahí se entregó la plaza. La pena fue que el toro fue a menos. Mató de una estocada y paseó la oreja.

El segundo de El Cid fue un regalo. Un toro complicado, que se volvió gazapón en la muleta del torero y que desarrolló peligro. No tuvo posibilidades el sevillano y abrevió con la espada.

Pepin Liria toreó ayer su última tarde en Las Palomas. La sensibilidad de los aficionados le obligó a salir a saludar una vez roto el paseíllo. El de Cehegín demostró porqué es un torero firme y con pundonor ante un lote difícil que le dio pocas opciones para triunfar. Ante su primero, un animal que se quedaba corto en la embestida desde que salió, Liria arrancó varias series con tandas de dos y el de pecho. El de Victorino embestía con frenadas. Le pudo al toro, que terminó rajándose. El trasteo fue rubricado con una gran estocada.

El torero de Cehegín tampoco tuvo suerte en el toro del adiós de Algeciras. Le pegó dos largas cambiadas de salida a un animal soso, sin clase, que tuvo un pitón izquierdo para no dormirse en la faena. Pero como en las grandes tardes, Liria echó el resto en ese pitón y se empeñó en ganarle la batalla. Y lo hizo, a base de voluntad y raza, pero no llegó a tomar vuelo el trasteo.

Completó el cartel Antonio Ferrera, que volvía a Algeciras diez años después de aquella grave cornada en Las Palomas. A su primero, un toro que destrozó el burladero del tendido tres, el extremeño demostró sus facultades físicas y lidiadoras con las banderillas. Despertó al público. Con la muleta realizó una faena que tuvo más corazón que cabeza a uno   que se frenaba y no pasaba.

El quinto fue un toro con casta y que exigía lo suyo.  Ferrera lo entendió bien con la muleta y aprovechó las primeras series, en las que el toro se dejaba. Sobre todo por el izquierdo, con naturales con temple y exposición. Estuvo a punto de ser cogido en varias ocasiones. Faena llena de técnica y firmeza. Pudo pasear la oreja de no haber fallado con los aceros.

La de ayer fue una tarde marcada en todo momento por el partido de la selección española de fútbol. La prueba es que hubo muchos aficionados que abandonaron los tendidos antes de que El Cid matara su toro. Al final España ganó, la terna hizo lo que pudo y Victorino perdió con claridad. Habrá que esperar a lo mejor otros 21 años. A lo mejor son muchos.

Ganadería: Seis toros de Victorino Martín, correctos de presentación, descastados, desiguales de juego aunque con complicaciones en conjunto. El mejor, el 3º. 

Toreros: Pepín Liria, de tabaco y oro,  (palmas y palmas). Antonio Ferrera, de espuma de mar y remates en negro, (palmas y saludos). El Cid, de verde botella y oro, (oreja y palmas ).

Incidencias: Plaza de toros de Las Palomas. En banderillas saludó Alcalareño. Buena brega de El Boni. Media entrada en tarde agradable.

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