Editorial

12-O: orgullosos de ser españoles

El desafío soberanista ha sido el detonante para la reacción popular de reivindicar el proyecto común que comparten 46 millones de personas

España celebró ayer su Fiesta Nacional, el Día de la Hispanidad, que conmemora el descubrimiento de América. Un día cargado, más que nunca, de simbolismos derivados de la situación política actual y con un lema: Orgullosos de ser españoles. Lamentablemente la parada cívico-militar de Madrid, el eje central de la efeméride, quedó gravemente empañada por la muerte en un accidente aéreo del capitán de 34 años Borja Aybar, que se estrelló con su Eurofighter cuando intentaba aterrizar en la base de Los Llanos. El oficial regresaba de participar en el desfile junto a otros cazas, entre ellos cuatro que habían despegado del recinto militar sevillano de Morón de la Frontera. Las aclamaciones a la Guardia Civil y Policía Nacional, que participaba en el acto después de muchos años, tras las humillaciones sufridas en Cataluña, fueron una de las notas destacadas de la jornada. Este 12 de octubre ha servido para que en numerosos puntos del país se reivindique que España es mucho más que en un mero ente administrativo que sirve de marco regulador para los gobiernos de 17 autonomías. Al punto de que se ha creado una necesaria conciencia de la necesidad de defender la pertenencia a un proyecto común, al que bajo ningún concepto están dispuestos a renunciar la gran mayoría de los casi 46 millones de personas que lo comparten. El desafío separatista de Cataluña ha sido el detonante para provocar esta reacción. Pero el nítido exponente de la nueva realidad es la presencia de la enseña nacional en miles de balcones de ciudadanos anónimos por toda la geografía de la nación. Una exhibición que hasta ahora sólo parecía adecuada lucir para saludar los éxitos deportivos de las selecciones nacionales. En el imaginario popular había calado la idea de que lo contrario suponía una identificación con los nostálgicos del anterior régimen. Si quedaban dudas, hoy ya pertenecen al pasado ante el abismo que se abriría si triunfase la aventura soberanista. España ha vivido una vertiginosa transformación. La apuesta por la consolidación del Estado de las autonomías ha supuesto una permanente apelación a resaltar la diversidad y la riqueza de las diferentes comunidades que la integran. Por el contrario, ha existido un escaso interés en subrayar, a su vez, lo mucho que nos une. Por eso ahora más que nunca hay que apelar a la unidad y el orgullo de pertenecer a un territorio con una rica y extensa historia en común detrás y con un presente democrático que entre todos debemos preservar frente a cualquier amenaza.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios