El acordeón de Rajoy

El rasgo más sobresaliente del congreso de Valencia fue que las dos almas que conviven en el PP, la aperturista y la tradicionalista, afloraron en la tribuna y los discursos. Tres semanas después, la novedad es que esa divergencia resplandece por obra del ex presidente Aznar.

Fue el todopoderoso presidente de honor quien, con ecos de su discurso en Valencia pero menos laberíntico, volvió a emprenderla en Telemadrid contra Mariano Rajoy, su gestión y el nuevo rumbo.

Sus palabras dejan tres conclusiones. En primer lugar, se desprende que el debate interno sigue sin cerrarse en contra de lo que pretendía la renovada cúpula del PP al echar el cerrojo del cónclave levantino. En segundo lugar, que Aznar ha hecho un ejercicio de crítica en armonía con el "voto responsable" que en Valencia dio a Rajoy y con el que evidenció su recelo hacia su, antaño, protegido. Y, en tercer lugar, que no parece que esta injerencia haya sido puntual o accidental sino que, más bien, se ajusta a un guión que contempla nuevas apariciones de este calibre, en comunión con ese "voto responsable".

Pero del pronunciamiento de Aznar, lo más llamativo y lo que más repercusión puede tener para el porvenir del líder del PP es el tenebroso símil que efectuó al equipararle con Hernández Mancha. La comparación puede resultar funesta para Rajoy si se recuerda que el ex presidente recibió a algunos miembros del PP molestos con la gestión de la derrota del 9-M y, por tanto, es conocedor del descontento interno que hay contra Rajoy.

Sucede que hace 20 años, otro malestar, aquel invencible, derribó a Hernández Mancha y aupó a Aznar al liderazgo del PP amparado por Fraga, y sucede que ahora es Aznar, que nombró al rebelde Rajoy pensando en su maleabilidad, quien podría emular a Fraga.

Los tres años que tiene Rajoy para consolidar su liderazgo, hasta el congreso de 2011, se asemejan a un acordeón. El descontento interno puede dilatarse o acortarse. De que se acorte depende que satisfaga periódicamente al sector inmovilista, de que se prolongue, que mantenga la melodía de la renovación.

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