Vuelta a la cruda realidad

  • Un día después del duelo de guante blanco en el Senado, Zapatero vuelve a apechugar con la crisis en una peliaguda sesión del control al Gobierno en el Congreso

Después del cálido Pleno que vivió anteayer en el Senado el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el portavoz popular, Pío García Escudero, dándole abrazos virtuales y reconociéndole incluso su buen talante ahora que se va, la sesión de control al Ejecutivo de ayer en el Congreso de los Diputados devolvió al leonés de la cruda realidad: la crisis económica que no cesa.

En lo que sería su penúltimo acto de este cara a cara, el líder de la oposición, Mariano Rajoy le pidió que aclarara si el Gobierno mantenía las previsiones económicas para 2011 -un 1,3% de crecimiento, un 20% de paro y un consumo positivo- cuando los principales indicadores, incluida la desaceleración del segundo trimestre recogida por la Contabilidad Nacional, indican otros números.

Con la que está cayendo de nuevo, Rodríguez Zapatero acertó a decir que el Gobierno prevé "un perfil de leve recuperación" de la economía patria para la segunda mitad de 2011, "con un crecimiento en el tercer trimestre, en tasa intertrimestral, similar al del segundo trimestre en España y en la zona euro".

En tono moderado, pero sin soltar el bocado, el presidente del PP aseguró que para que se cumplan las previsiones del Ejecutivo socialista, el crecimiento en la segunda mitad de 2011 debería ser más del doble que en la primera mitad del año. Y, aliñado esto, diagnosticó que el "principal problema" de la economía española es "la falta de confianza". "Y uno de los factores que producen desconfianza es negar la realidad y no decir la verdad", agregó.

Acto seguido, le reclamó a Rodríguez Zapatero que le diga la verdad a los españoles, y solemnemente se comprometió a decírsela porque "España es una sociedad madura y tiene derecho a saber lo que está ocurriendo".

El presidente del Gobierno insistió en lo de la "leve recuperación" y le replicó que la confianza que reclamaba "trasciende en mucho las estrictas fronteras de nuestro país".

Previamente a este duelo político, Rodríguez Zapatero despachó como bien pudo a los portavoces de ERC, Joan Ridao, y de CiU, Josep Sánchez Llibre, que llevaron a la Cámara Baja la España plural y la reciente reforma constitucional como partes del paquete de los clásicos agravios catalanes, muy recurrentes cuando se acercan unos comicios electorales con ese 20-N casi a la vuelta de la esquina.

El dirigente socialista le subrayó a Ridao el "avance sustancial" en la España plural logrado durante las dos últimas legislaturas, con las reformas estatutarias o el nuevo modelo de financiación.

El representante de ERC aprovechó su intervención para anunciar una deriva independentista de la sociedad catalana tras el fracaso federal.

Y al convergente le reprochó el tacticismo con tintes electoralistas empleado por CiU ante la reforma constitucional.

Sánchez Llibre, por su parte, defendió que la modificación de la Constitución no ha influido nada en los mercados, que reclamaban más "hechos consumados" que "principios escritos".

En el terreno andaluz de la sesión de control, el vicepresidente del Gobierno, Manuel Chaves, se las vio con el diputado popular Juan José Matarí, que, como suele acostumbrar, le preguntó por su gestión al frente del Ministerio de Política Territorial.

Tras escuchar de nuevo que su balance se resumía en "falta de criterio y pasividad" y soportar la batería de acusaciones por el caso de los ERE, el ex presidente andaluz no se anduvo con remilgos y atacó directa y prolongadamente a la yugular de Matarí: "A usted no le interesa mi gestión. Nunca le ha interesado. A usted lo que le ha interesado es echar fango sobre mi persona. En las 20 preguntas que me ha formulado -creo que es lo único que ha hecho en toda la legislatura-, lo único que ha hecho es escupir sobre la política con mayúscula. Mi trayectoria política es honesta, todo lo contrario que la suya. La suya es un cubo de infamias: ése es el valor de su escaño y, si me lo permite, el valor de su señoría".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios