Elecciones catalanas

El PP da alas a 'Iceta presidente'

  • Génova lanza el mensaje de que Inés Arrimadas, aunque sea la más votada, no podrá ser la presidenta de la Generalitat si no cuenta con el improbable apoyo de los comunes

Miquel Iceta muestra 'Icetaton', unas pastillas, de caramelo, que según su propaganda dan ánimo a la ecomomía catalana. Miquel Iceta muestra 'Icetaton', unas pastillas, de caramelo, que según su propaganda dan ánimo a la ecomomía catalana.

Miquel Iceta muestra 'Icetaton', unas pastillas, de caramelo, que según su propaganda dan ánimo a la ecomomía catalana. / juan carlos cárdenas / efe

El PP considera que es "más probable" que el socialista Miquel Iceta sea el próximo presidente de la Generalitat. Según la agencia Efe, en la sede de Génova opinan que en el caso de que los independentistas perdiesen la mayoría absoluta de los escaños, Iceta tiene más opciones que Inés Arrimadas, de Ciudadanos, porque los constitucionalistas van a necesitar, en el mejor de los casos, a los comunes de Doménech para elegir presidente. El servicio de la agencia estatal contiene una metainformación: lo que realmente es relevante es que el partido del Gobierno ya está apostando por Iceta ante una posible victoria de Inés Arrimadas en el bando de los constitucionalistas. Demasiado tarde, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría se han dado cuenta de que su candidato Albiol no funciona y que están a punto de quedarse sin grupo parlamentario, por debajo de los cinco escaños.

Una Generalitat con Arrimadas de presidenta y un PP marginal en esta comunidad sería un tremendo varapalo para el propio Rajoy. No obstante, antes de seguir con las inevitables cábalas de los pactos, es necesario subrayar que las encuestas siguen sin desempatar; es decir, que las casas de sondeos no se atreven a quitarle la mayoría absoluta a los independentistas. Si no se produce el vuelco, el procesismo puede seguir caminando.

Rajoy, ayer en la sede de las casas regionales de Barcelona. Rajoy, ayer en la sede de las casas regionales de Barcelona.

Rajoy, ayer en la sede de las casas regionales de Barcelona. / quique garcía / efe

Mariano Rajoy y Xavier García Albiol publicaron este lunes dos mensajes en las redes que muestran también este temor. Hay tres diputados del PP en Gerona, Lérida y Tarragona que están bailando, y si los populares los pierden irían a parar a uno de los tres partidos independentistas. Nunca ha sido Mariano Rajoy tan transparente como ahora. Aún se están publicando dos sondeos, uno que publica El Periódicode Cataluña en Andorra para sortear la prohibición legal en España y otro de The National, un rotativo escocés de tendencia independentista. Ninguno de ellos da una victoria clara entre bloques. Con los márgenes de error que señalan es posible lo uno, victoria separatista, y lo otro, la no soberanista.

Entre estos últimos, parece claro que Inés Arrimadas será la más votada, y lo que se decidirá en las últimas horas es si Ciudadanos obtiene más votos, y más escaños, que ERC, que es el partido mejor situado entre los independentistas. Si Arrimadas gana será una victoria moral con grandes consecuencias, pero es probable, como apuntan en el PP, que no sea la presidenta. Ciudadanos necesitaría al PP y al PSC, pero también a los comunes de Doménech. No parece probable que ni él ni Ada Colau ni Pablo Iglesias terminen por autorizar la votación en el Parlamento. Por eso se viene especulando con la vía Borgen, en alusión a la serie danesa en la que la presidenta del Ejecutivo lideró la lista del partido que quedó en tercer puesto. El PSC de Miquel Iceta quedará tercero o cuarto, muy igualado con el partido de Puigdemont. A los comunes les será muy difícil justificar el apoyo a un presidente independentista o llevar a Cataluña a otras elecciones, por lo que Iceta sería un candidato asumible. No obstante, tendría que contar con los votos de Ciudadanos y del PP.

Hay otra posibilidad de coalición favorable al PSC y es que Iceta sea apoyado por los comunes y por ERC para reeditar un tripartito de izquierdas. Esto no se debe descartar, a pesar de las declaraciones que lo niegan.

Pero la pugna que hay entre los constitucionalistas no es menor que la que se palpa en el bloque independentista. El candidato de ERC, Oriol Junquera, reclamó este lunes desde la cárcel de Estremeras su trayectoria posterior a la declaración de independencia. Él se quedó. A diferencia del ex presidente Carles Puigdemont, Junqueras decidió hacer frente a las responsabilidades judiciales, una actitud muy lejana de la estrambótica huida de su compañero de Gobierno a Bruselas. Hoy, un grupo de parlamentarios de ERC cerrará la campaña electoral de modo simbólico en la cárcel, donde Junqueras ha sido expedientado por haber realizado estas declaraciones a una radio catalana. El problema entre ambos partidos, ERC y Juntos por Cataluña, es que los últimos consideran que Carles Puigdemont es el legítimo presidente de la Generalitat y que las elecciones del jueves no pueden considerarse como tales. Elegir a un nuevo presidente sería, según Puigdemont, como validar las consecuencias del artículo 155.

Miquel Iceta es sabedor de los problemas de Ciudadanos con los comunes, y no hay nadie cómo él para manejarse entre los dos bloques, al menos en el aspecto personal. Ayer salió en defensa de Oriol Junqueras, coincidió con él en que su postura ha sido más digna que la de Puigdemont, pero, como le ocurre a Iceta cada vez que se lanza, llegó al paroxismo. El líder del PSC dijo que Junqueras que es "el osito que todos deseamos tener". "Con todo respeto", apostilló en una entrevista en Onda Cero. Hay quien ha comparado a Iceta con un Fouché catalán, en alusión al creador de la Policía política durante la Revolución Francesa que pasó por todos los bancos, incluido el de la restauración monárquica.

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