El Gobierno avala la inmersión en la lengua catalana

  • Blanco acusa al PP de buscar réditos electorales propiciando la confrontación

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El Gobierno salió ayer en defensa de la inmersión lingüística en la escuela catalana y recordó que el Tribunal Constitucional (TC) avaló la ley que la instauró, en 1983, pero lamentó que siempre que hay elecciones el PP use el catalán "como instrumento de confrontación y división".

Así se expresó ayer el portavoz del Gobierno, José Blanco, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, en referencia a la polémica surgida por el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en el que da un plazo de dos meses a la Generalitat para incorporar el castellano como lengua vehicular en la escuela. "El ruido que escuché estos días no es nada nuevo", indicó cho Blanco, "ya que siempre que se aproximan elecciones -agregó- se utiliza la lengua para provocar la confrontación".

El ministro portavoz explicó que el modelo catalán de normalización lingüística nace de una ley aprobada en 1983 y era "muy parecido al que impulsó y promovió en Galicia el ex presidente Fraga". Añadió que "esa ley fue aprobada sin un solo voto en contra, cuenta con el aval del Tribunal Constitucional y ha funcionado muy bien como vehículo de integración a lo largo de estos años".

El portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, adujo por su parte que el Tribunal Supremo y el TSJC "no están habilitados" para valorar si una ley se ajusta al marco constitucional ni para obligar a finiquitar el actual modelo de inmersión lingüística.

Homs recordó, en declaraciones a TVE, que, según el principio de jerarquía de la Administración de justicia, "sólo el Tribunal Constitucional puede interpretar cómo se tienen que aplicar las leyes" de acuerdo con la Carta Magna.

Precisamente, en su recurso contra el auto del TSJC que obliga a que el castellano sea lengua vehicular junto al catalán, el Govern esgrime que el TC ha avalado la constitucionalidad del modelo de inmersión lingüística en cuatro sentencias, entre 1983 y 2010.

El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, se mostró muy contundente y afirmó, en una rueda de prensa en el Monasterio de Poblet (Tarragona), que "separar a los estudiantes por lenguas" significaría "dividir el país".

Para el portavoz de CiU en el Congreso, la lengua catalana es un "tema sagrado", aunque rechazó "dramatizar" si en un futuro próximo hubiese la posibilidad de un entendimiento con el PP.

La portavoz adjunta del PSC en el Parlament, Laia Bonet, ha replicado al presidente catalán, Artur Mas, que en lugar de advertir al PP de que no toque "las narices" con el catalán, "sea práctico", llame a su despacho a la presidenta del PPC, Alícia Sánchez-Camacho, y le exija que retire este recurso.

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