"A Doñana sólo le queda un 15% de sus marismas"

-En octubre, el Club Doñana presentará una queja ante la ONU…

-Sí. Los problemas de Doñana son muy graves, y los convenios internacionales no sirven, porque no se vigila su aplicación. Vamos a presentar una queja al secretario general de la ONU, manifestando esa ineficacia y pidiendo que se modifiquen a fondo, incluyendo sanciones a los países infractores.

-¿No está bien protegida Doñana?

-Doñana es Reserva de la Biosfera, que es una norma sin convenio internacional. Y además está en el convenio de Patrimonio de la Humanidad y es zona Ramsar (humedales de importancia internacional). Son tres títulos muy importantes. Sin embargo, los organismos de los que dependen se dedican a declarar espacios y no vigilan los que ya están.

-¿No hubo una inspección internacional en la zona?

-Después de mucho insistir, se hizo la famosa inspección, que fue lamentable. Al Club Doñana, que lo había denunciado, le dedicaban 15 minutos, cuando venían para tres o cuatro días, y nos negamos. El primer día, el representante de Ramsar, sin inspeccionar, ya dijo que Doñana estaba perfecta.

-¿Van a pedir que no sea Reserva de la Biosfera?

-Pedimos lo mismo que habíamos pedido, que se incluyese a Doñana en la lista de espacios en peligro. Lo lógico sería que impusieran sanciones económicas, pero ni la incluyen en la lista.

-¿Y en el Patrimonio de la Humanidad?

-Pedimos a la Unesco que la incluya como amenazada o que la descataloguen. Aún no la han incluido en la lista, aunque dicen que lo estudiarán el año próximo, al reconocer que está amenazada por el dragado del Guadalquivir y el petroducto.

-¿Cuáles son los principales problemas de Doñana?

-Tiene decenas de problemas. El principal es la cantidad y la calidad del agua. Doñana, salvo en años lluviosos, está casi seca.

-¿Están tan mal las marismas?

-El principal valor de Doñana eran sus marismas. Había dos grandes deltas en Europa, el del Danubio y el del Guadalquivir. Ya sólo le queda un 15% de lo que había y está en peligro.

-¿Por qué hay menos agua?

-A Doñana le llegaba agua por tres venas. La primera era, en la zona oriental, el caño de Guadiamar, que se cortó y desvió; y para colmo, con el accidente de Aznalcóllar, bajó una marea de lodos y se hizo la contrapresa. Se desvió hacia el Guadalquivir y Doñana ya no recibe nada. La segunda vena, que da vida por el norte, es el arroyo Ajolí. La cuenca norte está tan deforestada y enarenada que no mete agua y colmata de arena la marisma. La tercera vena, por occidente, es el arroyo de la Rocina. En su cabecera hay deforestación, miles de hectáreas de pinos se han transformado para cultivar fresas, hay pozos ilegales y es una sombra de lo que fue.

-¿Y la calidad?

-El agua tiene restos de pesticidas y productos químicos, residuos del Guadiamar, el Ajolí, etcétera. El colmo es que Almonte no tiene terminada su depuradora y vuelca aguas en Doñana.

-¿No buscaron soluciones?

-Para resolver esto se aprobó una regeneración hídrica que se incumplió. Cuando era ministra Tocino, se aprobó por ley el llamado Plan Doñana 2005. Este Plan debía estar en ese año. En 2011 nos encontramos que la parte esencial está paralizada.

-¿Qué se debería hacer?

-Lo principal era recuperar el caño del Guadiamar con agua limpia, y regenerar el arroyo Ajolí con reforestación, deslindes, etcétera.

-¿La ministra de Medio Ambiente no se toma interés?

-Es un Ministerio fantasma, que no toma medidas ambientales. España es uno de los países más denunciados.

-¿Y la Junta de Andalucía?

-Va en el mismo sentido. Han promulgado decretos que devalúan espacios naturales. Anunciaron que Cabo de Gata sería Parque Nacional y lo olvidan, ahí tenemos el caso del Algarrobico.

-¿El Guadalquivir debe ser competencia de la Junta?

-No. Incluir el Guadalquivir en el Estatuto andaluz fue una locura. La experiencia dice que cuanto más cerca está el organismo que ejerce la competencia, menos se protege. En aspectos como la biodiversidad, la tendencia es que las competencias sean supranacionales y las ejerza la UE. Debe haber unidad de gestión en las cuencas, no por parcelas.

-¿Qué le parece el proyecto de dragar el Guadalquivir?

-Acometer el dragado sería crear un problema gigantesco. En el fondo del río no sólo hay lodos, también hay contaminantes gravísimos. Crearía un enorme problema ecológico para Doñana.

-Los empresarios lo apoyan para que lleguen más cruceros a Sevilla…

-Si lo profundizan y lo anchan más, podrían entrar portaaviones norteamericanos... Si transformamos la costa de Doñana, con hoteles y chalés, también dejaría dinero. Si hacemos apartamentos de lujo en la Giralda para jeques árabes, ¿no se crearía riqueza? El desarrollo debe ser compatible .

-¿Le agrada que el presidente Zapatero pase vacaciones en Doñana?

-A eso no le doy importancia. A lo que sí le doy es a las obras excesivas que se han acometido en los palacios de Doñana y Marismillas.

-¿Por qué son excesivas?

-Marismillas ha sido desfigurado en su interior, por ejemplo en la capilla, donde incluso quisieron tirar los reclinatorios. Eran mansiones rurales con sabor histórico. Ahora hay obras otra vez… Es una catetería.

-¿Qué nos cuenta de los linces de Doñana?

-Un museo se valora por su patrimonio, que son sus cuadros. En Doñana, el lince tiene tanto valor como un cuadro de Goya en un museo. Hay que conservarlos allí, porque es el sitio histórico de una serie de especies amenazadísimas.

-¿Son incompatibles desarrollo y medio ambiente?.

-Se puede conservar y desarrollar, siendo inteligentes. El problema es que en España hay una tendencia ignorante y destructiva, que no es sólo de nuestro tiempo. Todo esto lo parará en 30 ó 40 años el cambio climático.

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