La solidez del viejo profesor

  • Pizarro ataca por todos los flancos a Solbes, que se defiende con una foto fija de su gestión para relativizar el mal comportamiento económico de los últimos meses y presentar un legado positivo

Cada púgil conocía su guión. Éstas son contiendas generalmente previsibles. De un lado, Pedro Solbes, ministro, ex comisario, perro viejo en las artes de la economía -al menos desde el prisma público-. Del otro, menos peleón que de costumbre pero igualmente revoltoso, Manuel Pizarro, la apuesta de Rajoy, el verbo áspero, el discurso duro. Un veterano del sector privado. Otro ángulo sobre la misma materia. Los planteamientos en liza estaban claros: donde el socialista ve superávit, creación de empleo, crecimiento vigoroso -siempre superior al promedio de los otros países ricos- y solvencia para costear el welfare español; el ex de Endesa pinta una crisis rampante de varias cabezas (poca producitividad, inflación, desempleo, desconfianza). Algo así como Coelho frente a Dante.

Solbes tiene un aire a Prodi. Como Il Professore, maneja a la perfección los tiempos de la teoría. Es un acorazado con voz de bibliotecario. Anoche recurrió no a la foto reciente que le proponía Pizarro sino a la imagen fija de sus cuatro años de gestión, donde las cifras palidecen menos que en el cierre de 2007. Habló de los tres millones de empleos creados, del 8,5 por ciento de paro del año pasado frente al 11,5 legado por el PP. Desmontó el mito de la inflación -"nuestro diferencial histórico con la UE es de un punto, la cosa no viene de ahora"-; percutió centímetro a centímetro cada uno de los flancos débiles del rival; sonrió al final con suficiencia y satisfacción.

Pizarro pretendía otro tipo de guerra. Quería abarcarlo todo, pero los plazos -media hora para cada contendiente distribuida en tres bloques- sólo le permitieron esbozar líneas de ataque que el ministro esquivaba sin despeinarse. Las tres puntas de su tridente, tarareadas desde el arranque, regresaban puntualmente a la casilla inicial. Inflación, desconfianza, competitividad. Ésa era la música. En el último suspiro amplió el abanico al I+D y la energía. Pese a sus afán por diferir -impulso lógico y a veces muy recomendable ante un oponente-, recurrió a un tono correcto aunque impaciente. No hubo crispación en el plató. Bien por ambos.

Fue interesante el capítulo fiscal. Las filosofías en juego son antagónicas y así lo reconocieron los candidatos de PSOE y PP. Solbes, lo recuerda siempre que puede, no es partidario de bajadas masivas sino de mantener el bastidor para garantizar la vertiente más social del Ejecutivo. Así es como se ha incrementado el salario mínimo o las pensiones. "No estoy de acuerdo en su frase de que el dinero, donde mejor está, es en el bolsillo de los españoles porque no todos los españoles tienen lo mismo", espetó a Pizarro. Éste no tuvo inconveniente en recordar que es un ferviente defensor de la iniciativa privada y que pagar menos es factible siempre que se haga alarde de tijera en los terrenos más propicios. Por ejemplo, citó, "eliminando el Ministerio de la Vivienda, o la Oficina Económica del Gobierno, o gastos como los que el señor Bermejo [ministro de Justicia] ha sumado para reformar su piso oficial, o directamente no pagando a los terroristas". Fue su frase más bronca. Y contó con una respuesta flemática de Solbes. "De todo lo que usted dice, lo único que verdaderamente supone un ahorro es eliminar el Ministerio, pero hay que ir más allá, porque de lo que se trata en realidad es de suprimir las políticas de la vivienda, regresando así a una situación insostenible".

El repertorio de golpes incluyó la clásica referencia a las encuestas. Cada uno las interpretó según su particular interés para honrar una tradición inveterada. Dio la sensación de que Pizarro se maneja mejor en discursos de corte contundente que en debates más propios de una cátedra. Diversificó a muerte. Fue el primero en interrumpir al rival. Recurrió al CIS, al Banco de España,al Eurostat. Buscaba más de lo que logró. Enfrente se erguía un muro sin fisuras, aburrido, sí, monocorde, también, pero con muchos partidos a las espaldas. "Hemos ahorrado 130.000 millones, la renta de la familia en términos fiscales ha crecido un 10 por ciento en 2007, la renta per cápita supera los 23.000 euros (casi 5.000 más que en 2004". Solbes se sabía la lección. Pizarro necesita mejorar.

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