Los productores exigen a la UE que considere al agro un "sector estratégico"

  • Las organizaciones agrarias coinciden en que "Europa no puede permitirse depender de terceros países para su alimentación" y piden a Bruselas que proteja su mercado

Cuatro organizaciones agrarias. Cuatro puntos de vista diferentes. Una conclusión común: "Europa debe considerar la agricultura como un sector estratégico". La actuación de la Comisión Europea en materia agrícola ha conseguido unir opiniones tan divergentes como las del presidente de Asaja-Andalucía, Ricardo Serra, el secretario de Organización de COAG-Andalucía, Eduardo López, el secretario general de UPA-Andalucía, Agustín Rodríguez, y el director gerente de la Federación Andaluza de Cooperativas Faeca, Rafael Sánchez de Puerta.

Todos coincidieron ayer en que la Unión Europea no debe dejar la agricultura al albur de las reglas del libre mercado, según pusieron de manifiesto en las Jornadas Técnicas El futuro de la PAC, organizadas por el Grupo Joly en Sevilla. "Tenemos que ser conscientes de que si queremos una Europa con un sistema sostenible que no dependa del exterior, necesitamos una agricultura potente y valorada por los ciudadanos", aseguró Ricardo Serra, que reclamó que "no se persiga al agricultor con una maraña de medidas de carácter punitivo".

El secretario general de UPA también se cuestionó la apertura de las fronteras comunitarias. ¿La UE se puede permitir depender de terceros países para su alimentación?, se interrogó Rodríguez, que subrayó que "la PAC no es sólo ayudas, sino también normas de mercado". Rafael Sánchez de Puerta también hizo hincapié en la necesidad de que la "UE proteja los mercados" del exterior, algo que se antoja difícil debido a las intenciones comunitaria de establecer una zona de libre comercio con los países del norte de África a medio plazo. El representante de Faeca apuntó uno de los caminos a seguir. "Tenemos que incorporar el valor de la industrialización y la comercialización a la renta del agricultor", manifestó Sánchez de Puerta, que incidió en que "es más importante tener los mercados que los productos".

La maraña burocrática de la Política Agraria Común fue blanco de las mayores puyas. "Hay muchas reglas para producir, pero en cambio, hay exceso de liberalismo en la comercialización", subrayó el secretario de Organización de COAG, Eduardo López, que matizó que "las importaciones están hundiendo al sector y las grandes cadenas alimentarias están saqueando el bolsillo de consumidores y agricultores". Eduardo López afirmó que el chequeo médico, un documento de reflexión sobre la futura reforma de la PAC a partir de 2012, "es una oportunidad para parar los pies a los comisarios que sirven a los intereses de las multinacionales".

Otro de los puntos en lo que hay acuerdo es el relativo a la carestía de infraestructuras hidráulicas. "Si no tenemos los medios necesarios, difícilmente podremos ahondar en otros puntos", recalcó Sánchez de Puerta.

Pero en el debate también afloraron las tradicionales divergencias entre las organizaciones. Una de las más enconadas se refiere al reparto de las ayudas, un tema que ha sido punto de fricción recientemente por la reforma del algodón. Mientras COAG defiende que se mantengan incentivos a la producción, Asaja y UPA se posicionan a favor de un desacople total para que el agricultor produzca el cultivo que considere más rentable.

"El desacople total es un regalo envenenado y puede llevar el abandono definitivo de un cultivo", argumentó Eduardo López, que abogó por un incremento del presupuesto para las ayudas. El representante de COAG señaló que España debe procurar "que el 8 por ciento de la población activa" se dedicara a la agricultura, frente al 1 por ciento de EEUU o el 2 por ciento de Francia, Alemania o Reino Unido.

Por su parte, Ricardo Serra se mostró a favor del desacople total "para todos los productos". El representante de UPA, Agustín Rodríguez, apostilló las palabras de Serra recalcando que el mantenimiento de una parte de la ayuda acoplada en el caso del algodón "es obligar al agricultor a perder dinero".

Ambos dirigentes se postularon a favor de los transgénicos, a pesar de la prohibición que pesa sobre ellos por parte de la Comisión Europea. "Para competir en un mercado global, necesitamos utilizar técnicas globales", señaló el presidente de Asaja-A, que acusó a la UE de "vivir de espaldas a la realidad". Agustín Rodríguez, que insistió en que la ropa que se vende en Europa está realizada en tejido transgénico, fue más allá resaltando "la paradoja de que el maíz transgénico está autorizado para consumo humano mientras que en la agricultura no se puede utilizar".

Pero el representante de COAG rechazó frontalmente su introducción. "Creemos que son incompatibles con la agricultura ecológica que defendemos, y al final es hacerle el juego a las grandes multinacionales", dijo Eduardo López.

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