EDF esperará hasta después de las elecciones para entrar en Iberdrola

  • El grupo francés asegura que sólo aspira a una participación minoritaria del capital

La francesa EDF esperará a después de las elecciones del 9 de marzo para lanzar su ofensiva sobre Iberdrola, que consistirá en la adquisición de una participación minoritaria del capital, por debajo del 30 por ciento, límite a partir del cual la legislación obliga a lanzar opa, según informaron fuentes conocedoras de la operación.

El grupo galo, participado en un 86 por ciento por el Estado francés, prefiere esperar a que se despeje el panorama político español para empezar a adquirir paquetes accionariales de la eléctrica.

EDF tiene allanado el camino para su desembarco en Iberdrola después de que el Tribunal de Justicia de la UE suprimiera el viernes la llamada Ley Rato, la norma aprobada en 1999 que limitaba al 3 por ciento los derechos de voto de los grupos públicos extranjeros en empresas energéticas españolas.

La CE no entra en el debate de si las empresas son públicas o privadas, pero defiende que no se restrinja la libre circulación de capitales. El Gobierno español ya ha dicho que acatará esta sentencia, que no admite recurso.

No obstante, el Ejecutivo dispone de otro mecanismo de control que no está denunciado por Bruselas, la llamada función 14 de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), con la que el regulador puede vetar operaciones o imponer condiciones a los compradores de una empresa regulada, norma conocida como ley antiE.ON.

Con todo, EDF ya ha comunicado su intención de informar oportuna y puntualmente al Gobierno español del momento en que tenga previsto iniciar su ofensiva. La firma ha reconocido también ante la CNMV contactos con el principal accionista de Iberdrola, la constructora ACS, con vistas a una eventual operación sobre la eléctrica vasca, lo que ha desatado los rumores sobre un posible troceamiento de la compañía para el reparto de activos.

Así, ACS, que controla el 12,5 por ciento de Iberdrola (el 7,7 de forma directa), se quedaría con activos de la compañía en España en energías renovables para fusionarlos con su participada Unión Fenosa, mientras que EDF se haría con distintas centrales, un porcentaje de energía nuclear y con Scottish Power.

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