Los verdaderos sufridores, en las gradas

A pesar de lo desapacible de una de esas tardes de Levante que convierten el Municipal en un lugar inhóspito, más de un millar de personas acudieron al estadio linense con el convencimiento de que su equipo rompería la racha de tres jornadas sin perder. Mantas, abrigos, gorros, todo valía para tratar de hacer más llevadera la jornada. Durante el primer tiempo el resultado permitió a muchos olvidarse de las inclemencias del tiempo. Al final, caras largas y mucha preocupación por la imagen que dejó la Balona.

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