Y ya van ocho líderes

  • Moncoutié gana la etapa tras escaparse a diez kilómetros de la meta · Purito recorta siete segundos a Nibali y Wiggins es el nuevo maillot rojo de la carrera

El francés David Moncoutié (Cofidis) se impuso en la 11ª etapa de la Vuelta disputada entre Verín y Cabeza de Manzaneda, de 167 kilómetros, en la que el británico Bradley Wiggins (Sky) se convirtió en el octavo líder de la ronda española.

Moncoutié se metió en la escapada buena del día y dio la estocada a 12 kilómetros de meta para ganar en solitario. El francés fue el más fuerte entre los 19 corredores que formaron la escapada. Su ataque lejano no obtuvo respuesta. Hizo inútil los esfuerzos de sus perseguidores y se presentó en meta con 1.18 minutos sobre Beñat Intxausti (Movistar) y Luis León Sánchez (Rabobank), segundo y tercero respectivamente.

Por detrás, Purito Rodríguez atacó a 1500 metros de la cima. Una reacción tardía, "que era lo único que se podía hacer con este fuerte viento", aseguró el catalán. Una declaración de intenciones que permitió al jefe del Katusha recortar 7 segundos a Wiggins, Nibali, Cobo, Van den Broeck y Kessiakoff. Ese lote no incluía al líder, Froome, ni a Fuglsang, ni a Menchov, quienes se retrasaron 20 segundos más. Un pequeño recorte con el que debe tener continuar en las futuras pruebas de montaña.

En una Vuelta de alternancia casi diaria en el poder, el liderato pasó de Froome, ahora segundo en la general, a Bradley Wiggins, octavo líder de la Vuelta. Por su parte, Nibali se mantuvo como tercer inquilino del podio y Juan José Cobo (Geox),es el mejor español de la general, octavo a 1.27.

En la etapa de ayer, el viento se convirtió en un rival a tener en cuenta y la prudencia fue la nota predominante. Hubo intentos de mover la carrera por parte del Katusha, que tensó la marcha a 18 kilómetros del final en un puerto que ofrecía una pendiente media del 5,9 por ciento y tramos del 10.

Los hombres de Purito pusieron las cartas sobre la mesa, lo que propició el marcaje del Sky, con Froome al frente del grupo. El británico hizo su trabajo de gregario y claudicó a 3 kilómetros de meta, poniendo fin a su aventura. Fue cuando apareció Wiggins, que tiró del grupo poniendo a sus rivales en fila. No aplicó un ritmo demoledor, pero suficiente para soltarse de Fuglsang y Menchov, quien no acaba de aparecer en escena. Calma chicha hasta que apareció Purito, quien insiste en que no ha tirado la toalla y se agarra al ansiado sueño de la remontada. El catalán atacó a kilómetro y medio de la cima, pero fue una reacción que apenas hirió a sus enemigos. "Había que intentarlo", dijo Purito, convencido de que aún quedan escenarios para la batalla.

En espera de esas etapas que deben decidir la carrera, Wiggins toma las riendas con los diez primeros de la general en un margen de dos minutos, a la espera de poder ganar la Vuelta y resarcirse de su infortunio en el Tour.

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