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Hasta siempre, presidenta

  • Emma Villacieros, cabeza visible de la Española y precursora de la Ryder Cup de Valderrama en 1997, fallece en Madrid a los 86 años

Emma Villacieros, en su último acto oficial en Valderrama. Emma Villacieros, en su último acto oficial en Valderrama.

Emma Villacieros, en su último acto oficial en Valderrama. / e.s.

El deporte español y más en concreto el mundo del golf llora desde ayer la muerte de Emma Villacieros, quien fuera presidenta de la Real Federación Española de Golf entre 1988 y 2008 y cuya disposición y esfuerzo tuvo un peso relevante para que en septiembre de 1997 se disputase en el Real Club Valderrama de San Roque la única edición de la Ryder Cup que en turno europeo se ha celebrado fuera del circuito británico. Villacieros, que desde su dimisión ostentaba la condición de presidenta de honor del organismo federativo, falleció ayer en Madrid a los 86 años.

Emma Villacieros, estrechamente relacionada a Sotogrande, fue una figura imprescindible en el desarrollo y la popularización del golf en España. Precisamente el crecimiento y la normalización de este deporte, su deseo de que dejase de ser considerado una actividad elitista, contribuyeron de manera decisiva a la expansión que vivió durante el periodo de su mandato.

Nacida en San Sebastián el uno de enero de 1932, con un carácter y una personalidad arrolladora que le animaban a emprender todo tipo proyectos, Emma Villacieros pilotó la conversión de una actividad deportiva que porcentualmente creció como ninguna otra en España durante sus sucesivos mandatos, con poco más de 45.000 federados cuando accedió por primera vez a la presidencia, en noviembre de 1988, hasta los más de 330.000 cuando la abandonó veinte años después, cifras asimismo parejas en el caso de los campos de golf, 91 en el año 1989 y más de 300 en 2008.

La construcción de campos públicos a lo largo y ancho de toda la geografía española formó parte de sus prioridades desde el principio, una gestión que ya comenzó a dar verdaderamente sus frutos con la inauguración en 1995 de Can Sant Joan, La Llorea y Abra del Pas, sin olvidar su decidida apuesta por la consolidación de La Cañada, en Guadiaro (San Roque).

La creación y consolidación de una Escuela Nacional de Golf -primero en El Escorial, posteriormente en Madrid- constituyó también una de sus primeras actuaciones con el objetivo de cimentar las bases de este deporte y proveerle de las mejores condiciones formativas para conseguir el éxito.

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