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La reivindicación política, presente

  • Algunos sectores del Barça protestarán en la final por la situación política que sigue viviendo Cataluña

Aficionados del Barça con esteladas. Aficionados del Barça con esteladas.

Aficionados del Barça con esteladas. / alejandro garcía / efe

La final de la Copa del Rey acarrea tanta carga política como deportiva, especialmente por parte del Barcelona, y más concretamente en algunos sectores azulgrana que ya han anunciado que desean que en el Metropolitano se escuche su protesta ante el anclaje político que se vive en Cataluña.

Tanta es la presión que han ejercido desde hace semanas algunos sectores en tierras catalanas que incluso el presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, un moderado y equidistante en pronunciamientos políticos, se acabó postulando el pasado miércoles reclamando "respeto" por las instituciones catalanas y el derecho a decidir. "Cataluña vive hoy una situación política conflictiva y estancada. Vivimos momentos de gran dificultad, momentos en que nos sentimos amenazados", señaló Bartomeu el miércoles.

La situación política en Cataluña, donde aún no se ha constituido el Parlament ni existe Govern ni presidente, a pesar de que las elecciones se celebraron el pasado 21 de diciembre, ha derivado en un momento de tensión entre dos sectores que apuestan por iniciar un proceso presidido por alguno de los políticos que están encarcelados o fuera de España frente a los que no atienden a que avance la legislatura con políticos que consideran inhabilitados. El Barcelona, como institución, ha sido un actor pasivo, más allá de dar luz verde para que se jugase el Barça-Las Palmas el pasado 1 de octubre, cuando aconteció un referendo para la independencia, que fue invalidado por el Gobierno y por los jueces, lo que generó muchas críticas en el barcelonismo, que no aprobaron que se jugase el partido ante los incidentes acaecidos en muchos colegios electorales. Tras aquella posición, que fue asumida totalmente por el presidente Bartomeu, dos directivos acabaron dimitiendo (Carles Vilarrubí y Jordi Monés), y posteriormente el Barça ha ido marcando un perfil bajo ante las numerosas reivindicaciones que se han realizado en el Camp Nou, con pancartas o cánticos, aunque el club se mostró contrario en el partido Barça-Roma a que se repartiesen globos amarillos para que fuesen exhibidos, ante el temor de que acabasen lanzados al terreno de juego, como así sucedió con los pocos que entraron en el Camp Nou.

No obstante, ante una nueva final de la Copa del Rey del Barça, la quinta consecutiva, a la exhibición de banderas estelades (estrelladas) y los silbidos al himno español, así como al Rey, algunos sectores reivindicativos desean añadir una marea amarilla, color con el que el independentismo quiere asociar su protesta por los políticos encarcelados o los que se encuentran en el extranjero, así como la inmovilidad que existe en el Parlament desde hace meses.

En este contexto, el Barça, además de pedir respeto por la libertad de expresión, informó de que en la zona del campo donde estarán ubicados los culés se desplegará una gran pancarta en la que se podrá ver la bandera catalana, los colores azulgrana y el mensaje: "Barça! Barça! Barça!". Ante la posición de un sector reivindicativo azulgrana, el presidente de la Liga, Javier Tebas, se ha mostrado molesto en ocasiones por los silbidos contra el himno y el Rey, hasta el punto de advertir que estas protestas se deben considerar como "violencia verbal", algo que también ha respaldado el ministro del interior, Juan Ignacio Zoido.

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