La gran traca de Koeman

  • El Valencia es el que menos puntos ha sumado en la Liga desde que llegó el holandés · Sin las 'vacas sagradas', no aparecen alternativas para tirar del carro

La mascletá es una broma con la traca que Ronald Koeman ha encedido en Valencia desde que tomó las riendas del equipo en la jornada duodécima de esta Liga. Diez partidos después, la vida es mucho peor para los valencianistas, los mismos que abroncaban a Quique Flores, más por el juego vulgar que por los resultados, y que forzaron su salida precipitada cuando el equipo aún moraba en zona de Liga de Campeones. El Valencia y la crispación son una misma cosa, vuele a la altura que vuele. Pero la caída libre amenaza con consecuencias más graves que la de no ganar un título o quedarse fuera de la Champions: los puestos de descenso están a cinco puntos y los de ese premio menor que para el Valencia es la Copa de la UEFA, a seis.

Sería alarmista referirse al descenso cuando se habla de una plantilla con Villa, Silva o Joaquín, pero el rendimiento del Valencia con el holandés al timón sólo lleva a lo peor. Ha sumado seis de los últimos treinta puntos en juego, gracias a una tortuosa trayectoria de una victoria, tres empates y seis derrotas. Es lo que ha hecho el Valencia de Koeman, que debutó con un 3-0 al Murcia en Mestalla -en Champions lo hizo ante el Rosenborg, y el 0-2 le condenó- y ha encadenado luego nueve partidos sin ganar.

El desglose es para ponerse serios: empates con Osasuna, Zaragoza y Levante, éste en casa, y derrotas con Racing, Atlético y Villarreal a domicilio y con Barcelona, Athletic y Almería en casa. Un balance que deja al Valencia como el peor equipo de Primera en este trayecto de los últimos diez partidos. Ni siquiera el Levante puntuó tan poco: sumó 8, como el Deportivo, mientras que el cuarto peor es el Zaragoza con 9.

Más cifras para la depresión: con Koeman al mando, el Valencia ha marcado cinco goles en más de 900 minutos de juego. Y tres fueron en el referido debut ante el Murcia. Los otros dos, en Zaragoza. Quiere ello decir que en ocho partidos se quedó sin hacer un gol.

En Mestalla acumula 400 minutos sin marcar y está a 37 de batir su récord de sequía goleadora como local. Para encontrar un registro peor hay que remontarse a la temporada 93-94 cuando el conjunto dirigido por Guus Hiddink, primero, por Paco Real, más tarde, y por Héctor Núñez después, estuvo sin marcar en casa 437 minutos entre la undécima jornada y la decimoséptima. Y este bloqueo ofensivo llama la atención cuando se dispone de atacantes tan cualificados como Villa, Joaquín y Silva, internacionales recientes.

Estos tres jugadores, más Baraja, deben ser los que tiren del carro después de la polémica purga en el vestuario, que llevó a Cañizares, Angulo y Albelda a ser apartados del equipo. Los conocedores de la trastienda del club levantino aconsejaban una limpieza por el excesivo poder de ciertos jugadores en competencias que no eran las suyas. Pero el brazo de hierro de Koeman, más pesado aún que esa demoledora pierna derecha que exhibió de barcelonista, trae de momento nefastas consecuencias. La plantilla, que también ha sufrido las bajas de Gavilán (Getafe) y el díscolo Manuel Fernandes, debe encontrar líderes alterntivos a los apartados para enderezar el rumbo. Pero el vestuario no ha encajado bien las medidas de Koeman y esa necesaria implicación no aparece. Como tampoco un trazo de juego definido. Un estilo.

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