Hasta que la gasolina se agota

El Algeciras BM remó y remó para ahogarse en la orilla. El conjunto de Ricard Franch perdió ayer en Granollers un encuentro que pudo haber ganado cualquiera de los dos, lo que habla de la digna actuación de los visitantes ante un clásfico de la Liga Asobal.

Fue una derrota dolorosa, no por el resultado, sino por la forma en la que se produjo. Los de Franch plantaron batalla hasta que las fuerzas acompañaron y al final atacaron más con el corazón que con la cabeza. Tras una gran primera parte, los albirrojos pagaron el esfuerzo en el segundo periodo, pelearon hasta los últimos instantes por el partido pero doblaron la rodilla.

La peor noticia es que el revés relega a los algecireños a plazas de descenso por primera vez esta campaña. Por lo que a partir de ahora la presión habitual contará con el añadido de sacar la cabeza del pozo de la clasificación.

El Algeciras -que ayer vistió de negro- arrancó el encuentro con muy buenas sensaciones. Apoyados en la velocidad de Valero Rivera, los albirrojos asumieron las primeras ventajas en el electrónico. El equipo de Ricard Franch, muy metido en el partido, supo atajar las primeras acometidas locales con una defensa muy eficaz en 5-1 con Ricard Reig como avanzado. De hecho los albirrojos pudieron haber abierto una brecha de cuatro goles pero Valero perdonó un siete metros con 5-8 en el luminoso.

Aunque la ventaja seguía en poder visitante, el Granollers armó el 6-0 defensivo y comenzó a bloquear los ataques foráneos, cada vez más alejados. Los vallesanos encontraron en Svitlica la solución a sus problemas de ataque y consiguieron no descolgarse gracias al balcánico.

El duelo entró en unos minutos de bloqueo, salvo dos zarpazos terroríficos desde los nueve metros de Nenadic. Entonces emergió en el bando de Algeciras Nadoveza, que cogió el timón de su equipo. Los de Franch mantenían su ventaja (8-11) sobre los tres goles, a pesar de las numerosas rotaciones en el banquillo local, empeñado en reaccionar, y del enorme acierto del portero Manel Pérez, que sustituyó a un desafortunado Álamo y fue un auténtico revulsivo para los catalanes.

Nadoveza dio al Algeciras su máxima ventaja (10-14) poco antes del descanso y los porteros evitaron que el marcador goteará con mayor fluidez. El Granollers sobrevivió al descanso con 13-16 como pudo y el Algeciras BM se tomó un respiro con inmejorables sensaciones.

Pero la segunda mitad fue otro cantar. Arrancó con una serie de intercambio de goles hasta que Raigal puso a los locales a un solo tanto (17-18). Y poco después Ferrer logró el empate a 18 ante un Algeciras desafortunado.

El encuentro entró en una dinámica de equilibrio en medio de un ambiente muy caldeado. A los ocho minutos y medio de la reanudación Viver dio la primera ventaja a Granollers en el partido (21-20), Cutura empezó a soltar su brazo y la tremenda actuación de Manel Pérez entre los palos -detuvo dos siete metros seguidos- desató al Granollers.

Los vallesanos tomaron ventaja aunque los de Franch no bajaban los brazos. Se resistían. Un gol de Djukic volvió a meter a los algecireños (23-22), pero en ese momento la defensa del Granollers supo ahogar el ataque visitante.

Sólo Nenadic, que marcó seis goles consecutivo, mantenía a los equipo con esperanzas (29-27 a nueve minutos del final). Contagiados por el joven talento serbio, Tsilimparis paró un siete metros y Ricard marcó para el 30-29, pero Canca y un genial Cuttura dieron la puntilla a un Algeciras que se vació, se dejó el alma en la pista.

Al final, derrota dolorosa para los algecireños que, pese a todo, ofrecieron una buena imagen en Granollers y mostraron un digno juego de equipo que pone algo de luz al final del túnel. Lo peor es que del consuelo no se vive y el triunfo del Teucro metió ayer por primera vez a los de Franch en puestos de descenso.

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