Un empate que vale y mucho

  • La Unión se sobrepone al desenlace del derbi y a sus cuatro bajas y arranca un sacrificado punto en el campo del tercero

  • El meta Gonzalo y Ekedo destacan en un equipo muy solidario

Mario persigue a un jugador de la Balompédica, ayer en Lebrija. Mario persigue a un jugador de la Balompédica, ayer en Lebrija.

Mario persigue a un jugador de la Balompédica, ayer en Lebrija. / foto mario

La Unión Deportiva Los Barrios ha necesitado sólo ocho días para mandar un aviso a navegantes: no está dispuesta a dar su brazo a torcer. En las dos últimas jornadas el equipo de la Villa ha empatado contra dos firmes aspirantes a disputar la fase de ascenso, sino a consumar el salto de categoría. Ayer lo hizo en Lebrija, ante una Balompédica que en el momento de acabar el encuentro era líder del grupo X de Tercera y que cerró la jornada en la tercera plaza.

El punto conquistado por los de la Villa adquiere aún más valor si se tiene en cuenta que los gualdiverdes venían de recibir un varapalo enorme por la forma en que una semana antes se resolvió el derbi comarcal y porque comparecían con cuatro importantes bajas, a las que supo sobreponerse.

El equipo de Dolibramento salió con la lección muy bien aprendida. Con las líneas juntas para no dejar espacios al rival y con un 1-4-4-2 muy peculiar, ya que los dos hombres más adelantados, Juanma y Niko, no son delanteros, así que por tendencia acababan uniéndose al centro del campo cuando el rival tenía el esférico. La consecuencia es que los barreños casi siempre tuvieron superioridad en la zona ancha y dejaron sin maniobrabilidad a los mejores elementos del rival, que se sentían encorsetados.

El estado del terreno de juego, de un césped sintético que ha conocido mejores épocas, tampoco ayudaba mucho a que se viese un partido lucido.

Curiosamente la primera ocasión del encuentro, allá por el minuto ocho, fue para Ekedo (fenomenal todo el encuentro) pero se topó con el portero local. Ocasión, lo que se dice ocasión, fue la única de los visitantes.

La Unión estaba bien plantada, esperando agazapada una opción para dar el zarpazo y sin apenas cometer errores. Con los cuatro hombres de atrás expeditivos y muy concentrados y mostrándose como un equipo muy solidario, en el que todos sus integrantes daban el máximo.

En el 12' fue en una de las asignaturas pendientes de este equipo, los saques de esquina, cuando comenzó una acción que dio lugar a un peligroso cabezazo de Juande en el segundo palo, pero Gonzalo empezó a dar muestras de lo que iba a ser una magistral actuación.

Los visitantes controlaban la situación y hasta el 39' no volverían a pasar una situación de apuro, en un pase a la espalda de los centrales que buscaba a Raúl Cabrera y en la que otra vez Gonzalo anduvo listo y, jugándose el físico, arrancó el esférico al delantero lanzándose a sus pies.

Tras el descanso el técnico local, el sempiterno Joaquín Hidalgo, fue introduciendo cambios en busca de un mayor poderío ofensivo, pero con resultado nulo.

Es verdad que la Unión le cedió totalmente el control del esférico al equipo de casa. Tan cierto como que éste se sentía incapaz de superar la tela de araña que había tejido el cuerpo técnico de los de la Villa.

Se cumplía el cuarto de hora cuando Chuma dispuso de la que seguramente fue la mejor ocasión de toda la mañana, pero Gonzalo respondió con una brillantísima parada. En el 60 la zaga se despisto precisamente por culpa de una sustitución y el recién entrado Goma se plantó solo en el área. El meta de la Unión cubrió bien el marco y el disparo se fue por encima de la portería.

La media hora restante fue un frontón. La Balompédica Lebrijana no sabía dónde estaba la vía de agua de la Unión y los gualdiverdes cada vez parecían sentirse más cómodos sobre el terreno.

A falta de cinco minutos y en vista de que el rival ya se limitaba a buscar una solución a la heroica con balonazos largos Dolibramento dio entrada al recién fichado Valentín Goffin, incrustándolo entre la pareja de centrales para que hiciese gala de su control del juego aéreo. No tuvo tiempo de demostrar grandes cosas, pero ayudará mucho al equipo del San Rafael.

El pitido final llegó acompañado de un suspiro de alivio, porque el recuerdo de lo sucedido frente al Algeciras estaba muy presente.

La Unión sigue sumando y aunque este punto no le sirve para abandonar la zona de descenso, se traduce en un golpe de autoestima. Los barreños comenzarán a recuperar efectivos y es ahora cuando deben empezar la escalada por la clasificación.

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