Algeciras Cf-Écija Balompié

Otro alarmante apagón (0-2)

  • El bipolar Algeciras vuelven a mostrar su cara mala y pierde contra un Écija serio y muy superior

  • Los de Guti apenas crean juego y pierden el centro del campo

  • El quinto está a cuatro puntos

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El Algeciras Club de Fútbol acusó ayer su trastorno bipolar, volvió a hacer un partido indigno de su nombre y las circunstancias y perdió con justicia ante un buen Écija Balompié. Después de varios encuentros con un nivel sobresaliente, el equipo que entrena David Guti volvió a sufrir un apagón general, que es preocupante a falta de siete jornadas y que deja al quinto, el Espeleño, a cuatro puntos, y al Ceuta y San Roque de Lepe, a cinco. El conjunto albirrojo se complica y mucho su presencia en la próxima fase de ascenso. Sigue dependiendo de sí mismo, y eso no termina de tranquilizar al ver que es capaz de lo mejor pero también de lo peor.

El Algeciras hizo, otra vez, uno de los peores partidos como local ante un Écija Balompié que fue muy superior en todo. Por momentos parecía que se enfrentaba un equipo de la zona alta con uno que lucha por no bajar, cuando antes de empezar el partido la diferencia era de un punto entre unos y otros. Un partido malo de los albirrojos tanto con balón como sin él. Y con algunos jugadores que deberían hacer examen de conciencia para el futuro.

El desastre se gestó desde el inicio. Salió mejor el equipo visitante jugando el partido trascendental que era y el local con las piernas flojas. Tiraron antes los de fuera de casa y respondieron los del Nuevo Mirador con un centro cerrado. A la siguiente, zasca. Balón largo a una salida del Algeciras y Alberto Castro peinó para dejar solo, extrañamente solo, a Juan Delgado que batió por bajo con calidad a Romero. Nueve minutos y 0-1.

El Algeciras perdió el partido, sobre todo, en el centro del campo. Ahí se impusieron Marrufo, Manu Reina y David Castro, muy peligroso por dentro. Ganaron más batallas individuales y eso fue clave en lo colectivo. Pablo Ganet se vio superado, Iván estuvo intermitente y Tano, peor que nunca, perdió infinidad de balones. Si estos tres jugadores están mal frente a un rival de esa entidad, apaga y vámonos.

Y así fue. Nadie encendió la luz de la creación. Hubo ratos de posesión y empuje sin ideas y al Écija nunca le entró el pánico, y tiró de orden en el entramado defensivo y de talento de medio del campo hacia adelante. Ayala se lesionó y dejó su sitio a Cristian Reyes, un jugador que a pesar de sus imprecisiones dejó al menos mucha intención e inquietó. En la otra banda, tampoco estuvo del todo mal Mauri, pero su verticalidad fue insuficiente. Fue el malagueño el que, con un centro cerrado, tuvo la más clara ya por el minuto 24. Tano perdió un balón en el 39' que pudo significar el segundo del Écija pero Alberto Castro no estuvo centrado.

El Algeciras tenía que mejorar mucho en la segunda parte para darle la vuelta a un marcador que fue para el equipo más serio. Mucho más.

Tano se ganó quedarse en el vestuario. Entró Pato que trabajó, como siempre, pero no mejoró en mucho. El Algeciras tampoco y el Écija empezó a tener posesiones más largas, y los minutos y el marcador avalaban a un rival que no arriesgó para no perder la renta. Pudo hacer más daño pero miró por el retrovisor en todos los ataques y no dejó al conjunto local, salvo algunos minutos, acercarse con claridad a la meta de Fermín.

No hubo conexiones en el equipo de casa. Adrián Máiquez puso corazón a una jugada ilógica, se marchó de varios contrarios y se plantó en el área para realizar -¡en el 82'!- el primer disparo entre los tres palos casi del partido para el Algeciras. La grada coreó el nombre de un futbolista de esos que sufren por el club y no que está en La Menacha de paso. Únicamente puso orgullo y garra, suficiente y fue más de lo que puso muchos de sus compañeros.

A falta de cinco minutos, y con la impotencia y la desesperación a cien, Cristian Reyes vio la segunda amarilla. Romero, con la mejor de las intenciones, sacó luego una falta en el centro del campo que se quedó corta, y permitió una contra que fue el segundo gol del Écija.

El guardameta astigitano Fermín, que por lo que se vio no está acostumbrado a ganar en escenarios como el Nuevo Mirador, se dedicó a provocar a la grada con feos gestos. Alteró el orden público y la grada se calentó. Injustificables los lanzamientos de objetos al campo. Hubo quienes le esperaron a la salida.

Y fatal también David Camps, que en un balón dividido dejó la pierna al guardameta rival y vio la roja. Dejó a su equipo con nueve aunque ya en el descuento pero se borró de la próxima batalla. Reprochable actitud del pichichi que no es la primera vez que lo hace.

El Algeciras CF ya sólo debe pensar en luchar por la cuarta plaza, cada vez más amenazada por unos rivales que empujan. Pero lo peor es la inestabilidad de un equipo que, con siete finales por delante, no deja de dar bandazos en su juego y su actitud.

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