Recelo, ovaciones y mucho calor

Había expectación en los alrededores del Ramón Sánchez-Pizjuán. A la tradicional nube de periodistas, mucho más densa que en otras ocasiones, hubo que añadir la presencia de más de un centenar de aficionados que acudían reticentes a ver quién iba o no a la reunión. Los primeros en llegar fueron Josu Urrutia y Patxi Isco, que estaban dentro del estadio desde la diez de la mañana y sólo los miembros de seguridad del club fueron testigos de su llegada. Posteriormente llegaban en una furgoneta blanca José María del Nido, Miguel Ángel Gil Marín y Agapito Iglesias. Tras ellos, hubo un periodo de espera, en el que algún que otro aficionado empezaba a sospechar que las presiones habían surtido su efecto y que muchos representantes de los clubes iban a terminar por echarse para atrás.

Pero nada más lejos de la realidad. Tras un breve periodo de espera llegaba Francisco Pernía, presidente del Racing de Santander, en su propio coche tras haber cubierto el trayecto entre Santander y Sevilla de madrugada. El siguiente fue Joan Collet, del Espanyol, y después Quique Pina. Mientras el presidente del Granada copaba la atención de los medios y comparecía brevemente antes de entrar al estadio, Manuel Llorente y Fernando Roig, presidentes de Valencia y Villarreal respectivamente, entraban en las oficinas del Sevilla oyendo una sonora ovación por parte de los aficionados que se agolpaban en la puerta de cristales del estadio. Antes de que la ovación terminara, aparecieron los representantes del Betis, el presidente Miguel Guillén y el consejero Antonio José Sánchez Pino, quienes también recibieron aplausos.

Eran las doce en punto y, mientras los medios gráficos entraban a tomar imágenes de la reunión, los aficionados, bajo un sol de justicia que ya empezaba a anunciar una muy calurosa jornada, se dispersaban con la sensación de que algo, no se sabe si mucho o poco, iba a ocurrir en la planta noble del coliseo nervionense. Allí, los guiños y los buenos gestos continuaban, como la presencia de Miguel Guillén y Manuel Llorente flanqueando a Del Nido. Tras más de cinco horas de reunión, sonrisas entre los directivos en las entrañas del estadio y una sensación común: el primer paso está dado, pero el camino continúa.

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