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Julio Cobos: game over

  • La Balona cae en casa ante Las Palmas Atlético, se asoma a la zona de peligro y la directiva busca un desesperado revulsivo

  • La destitución llega tras una derrota que los albinegros no merecen

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Las Palmas Atlético ejecutó a Julio Cobos. El filial amarillo se alió con la fortuna en los momentos claves y venció en La Línea. Después de diez jornadas sin celebrar un solo triunfo y con el fuego de la hoguera de la Tercera división cada vez más cerca, la hinchada pidió una cabeza y la directiva apenas tardó unas horas en entregarle la del preparador, al que de cara a la grada han penalizado algunas de sus últimas decisiones. Ayer, una incomprensible sustitución a Juampe abrió la caja de los truenos y los responsables de la entidad entendieron que ya no quedaba otra que cerrarla, porque el clima se estaba haciendo irrespirable.

Lo curioso del caso es que el partido que puso a los pies de los caballos al técnico extremeño no fue, con mucho, el peor de la Balona en este curso. Dos goles anulados (casi seguro, con toda la razón), un lanzamiento al poste y una parada colosal de Josep a un intento de vaselina de Stoichkov pudieron, debieron cambiar el rumbo de los acontecimientos y quien sabe si hoy se estaría hablando de la renovación del míster. Pero el fútbol no entiende de justicia. Entiende de marcadores. Y Las Palmas Atlético se fue del Municipal después de marcar tres goles habiendo llegado dos veces. Y es que hasta las matemáticas se burlan de los equipos cuando entran en la dinámica en la que está el de La Línea.

La Balona salió esta vez con intención. Con ansia. Con esa precipitación propia del que siente la soga al cuello, pero con ganas de dejar la salvación finiquitada. Buscando la portería rival ante una defensa que, a pesar de acumular hombres, es con mucho de las más frágiles del grupo.

En el minuto 15 el primer gol anulado, a Stoichkov, en una jugada precedida de un paradón de Josep a Ismael Chico. En el 20' el segundo tanto invalidado, esta vez a Wilson Cuero. A la media hora el sanroqueño sacó su chistera e intentó una vaselina desde más de 40 metros. El portero canario evitó lo que hubiese sido un gol de bandera como buenamente pudo.

Parecía que solo era cuestión de tener paciencia. Que era el día señalado para que acabasen todas las angustias. Hasta que en el 34' Elías Pérez perdió el balón sin necesidad en el centro del campo. Benito Ramírez, que tiene detalles de pelotero grande, le ganó la acción a un timorato Gonzalo Almenara. Casi cayéndose logró enviar dentro del área a Parra, que a su vez había burlado la vigilancia de Sergio Rodríguez. Mandó un pase paralelo y Edu Espiau, del que nada sabían los centrales, apenas tuvo que empujar el esférico.

La Balona se sobrepuso al golpe y siguió con el balón. Se fue al descanso por detrás sin que resultase sencillo establecer un paralelismo entre lo que señalaba el marcador y lo que estaba sucediendo sobre el césped.

En el segundo periodo no cambió demasiado el guión. Y llegó pronto la recompensa. Juampe botó un córner, Josep salió a por uvas, Gonzalo Almenara anduvo listo y metió el pie en medio de una nube de futbolistas. Era el empate.

En los diez minutos siguientes la Balompédica se vino arriba, conducida por Juampe, que la quería, la pedía, intentaba cosas, mientras que José Ramón llegaba, pero era incapaz de poner un centro donde realmente duele.

Wilson Cuero avisó desde fuera del área. Los linenses trataban de agrandar el campo, casi arrinconaban a su rival.

Y de repente en el 61' una falta sin aparente importancia. Benito Ramírez le pegó a centrar, pero el viento envenenó el balón, que superó a Alberto. Un mazazo. Una de esas jugadas que acallan los estadios, que marcan un partido, la carrera de un técnico y quién sabe si toda una temporada.

A los linenses aún les quedó un coletazo. Córner va, córner viene. Y un lanzamiento mordido de Sergio Rodríguez que se fue al palo en el 65'.

Dos después se produjo el divorcio. La Balona rompió en una sola determinación con la grada y con el fútbol. Julio Cobos tomó la decisión de prescindir de dar entrada a Gato y prescindir... de Juampe. Una decisión que incluso puede que haya precipitado su destitución. Hasta el propio tarifeño tuvo que hacer un gesto a la hinchada para tratar de tranquilizar los ánimos.

Con el público de uñas llegó la sentencia. Una contra, que recordó en muchos aspectos la que propició la derrota de Marbella. Gopar galopó por la banda sin encontrar resistencia y dejó atrás para que Edu Espiau firmase su doblete, la sentencia de la Balona y, como quedaría demostrado más tarde, también la de su técnico.

El resto fue un inacabable quiero y no puedo. La Balona no se rindió, pero se ve que la suerte no es lo suyo este año. Josep hizo un par de intervenciones de mucho mérito. El balón no quería entrar.

El tramo final fue un sinvivir para una grada que se cansó de esperar y acabó echándose encima del presidente. Para una afición sabia que ve venir lo peor desde hace tiempo. Y que pedía soluciones, porque a falta de tres jornadas su equipo -que hace dos meses y medio hacía cuentas para la liguilla- está solo dos puntos por encima de la plaza de promoción.

Después de diez jornadas sin ganar, con estas apreturas y con el calendario que queda por delante solo queda rezar lo que cada uno vaya sabiendo y a quien mejor le venga en gana para que los dirigentes acierten con el hombre en cuyas manos van a poner su presente.

Alberto l

Gonzalo Almenara H

Olmo l

(Dani Espinar, 76') sc

Mario Gómez l

(Sana, 76') sc

Sergio Rodríguez H

Juampe HH

(Gato, 67') sc

Ismael Chico HH

Elías Pérez l

José Ramón l

Stoichkov H

Wilson Cuero H

Josep HH

Diego Parra H

Yeremi H

Eric Curbelo l

Álvaro l

Josemi H

Pablo H

Fabio l

(Gopar, 67') sc

Edu Espiau HH

(Joel, 89') sc

Kirian H

(Fortes, 83') sc

Benito Ramírez HH

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