Gameiro rescata al Atlético de otro mal partido (0-1)

  • El gol del francés da una victoria sin brillo a unos colchoneros que pudieron sacar más de un Celta sin pegada.

Gameiro celebra su solitario gol. Gameiro celebra su solitario gol.

Gameiro celebra su solitario gol. / EFE

El Atlético de Madrid logró una victoria sin brillo en Balaídos ante el Celta (0-1) con un solitario gol del francés Kevin Gameiro, en un partido donde contrastó la enorme eficacia del conjunto atlético con la falta de pegada del equipo gallego, sin premio a su dominio.

No hubo grandes sorpresas en las propuestas de los entrenadores: Unzué devolvió al delantero Maxi Gómez al once titular, con la consecuente suplencia de Emre Mor; Simeone alteró con cinco cambios las líneas defensivas del equipo que perdió en Azerbaiyán con el Qarabag en la Liga de Campeones.

El Atlético de Madrid exhibió la ley de eficiencia máxima durante la primera mitad. Hasta mediado ese primer tiempo, el Celta tuvo la posesión de la pelota, con alguna aproximación -lejanos, flojos lanzamientos de Aspas y Sisto- y una buena oportunidad de Sergi Gómez, que cabeceó un centro lateral de Sisto al que respondió con reflejos Oblak.

Poco después, se estiró algo el equipo de Simeone, una escasa mejoría que se concretó con tres ocasiones en apenas tres minutos: el primer aviso fue un contragolpe bien tejido -con centro raso de Juanfran para Griezman-, el segundo fue un latigazo desde fuera del área de Griezman que obligó a una buena estirada a Sergio y el tercero fue un rocambolesco córner que concluyó con gol de Gameiro.

El gol resumió el primer tiempo: el desacierto celeste contra la eficacia atlética. Fue en el minuto 28. En un envío desde el córner, un mal despeje de Sergi Gómez hacia su portería se convirtió en una inesperada asistencia de gol para Gameiro, oportunista en el área pequeña.

Ese tanto calmó el ritmo del partido, aunque en los momentos finales el dominio volvió a ser del Celta, que, en el impulso de los tres últimos minutos, probó con un tiro flojo de Aspas y un peligroso centro de Hugo Mallo desde la derecha sin rematador.

No fueron los únicos sustos que tuvo Oblak. Nada más abrir la segunda mitad, el conjunto vigués rozó el empate en dos acciones de Aspas, una lejana volea envenenada con paradón de Oblak y un buen lanzamiento de falta que dio en el travesaño.

El Celta no flaqueó: continuó con la pelota y encerró al Atlético. Reclamó una clara mano de Gabi en el área que no castigó el árbitro (min. 63). Con ese guión, los entrenadores movieron piezas, en una clara declaración de intenciones: Simeone reforzó el centro del campo con Giménez, Unzué metió jugadores de ataque, Emre Mor y Guidetti.

El Atlético se armó bien atrás, vivió del orden y la colocación. Apenas asomó en toda la segunda parte sobre la portería de Sergio -solo un cabezazo de Griezman- , aunque tampoco le concedió muchas ocasiones al Celta, un insulso control que únicamente se concretó en los últimos veinte minutos en un remate de Maxi Gómez -despejado por Juanfran-, un lanzamiento desviado de Guidetti, un tiro de Aspas que atajó con comodidad Oblak y un taconazo de Guidetti cerca del área pequeña que volvió a detener Oblak, decisivo en el partido.

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