algeciras cf - ud los barrios. la resaca

Doble aviso a navegantes

  • El derbi corrobora el momento álgido de un Algeciras que enlaza cinco jornadas sin perder y camina sólido hacia la liguilla

  • La Unión hace autocrítica y se exige más para obrar la salvación

El gualdiverde Mario y el abirrojo Romero se saludan el pasado domingo tras el derbi. El gualdiverde Mario y el abirrojo Romero se saludan el pasado domingo tras el derbi.

El gualdiverde Mario y el abirrojo Romero se saludan el pasado domingo tras el derbi. / erasmo fenoy

El derbi que el Algeciras ganó a la Unión Deportiva Los Barrios el pasado domingo en el Nuevo Mirador, además de tres jugosos puntos, arrojó un doble aviso a navegantes: los albirrojos van muy en serio a por la liguilla y lo que venga después; los gualdiverdes tienen que volver a bajarse al barro y ponerse las pilas para consumar el milagro de la permanencia.

La resaca del derbi corroboró el buen momento de confianza que atraviesa un Algeciras que enlaza dos victorias por primera vez en la segunda vuelta y acumula cinco jornadas sin perder, desde que cayó en Utrera el 28 de febrero en lo que Asián calificó como "un accidente".

Los albirrojos, en efecto, desprenden mejores sensaciones que cuando iniciaron 2018. Al equipo del Mirador se le vuelve a ver sólido, resoluto y con esa determinación que le hizo ganar muchos partidos en aquel arranque fulgurante de temporada, incluso sin merecerlo.

Seguramente la recuperación física y/o anímica de jugadores como Iván, Tano o, sin ir más lejos, Albertito tiene mucho que ver con el repunte algecirista. Si juega con la actitud de Espiel o del domingo, los aficionados más escépticos no tardarán en subirse el barco que pone rumbo a la fase de ascenso.

La otra cara de la moneda, la de la derrota, recayó en una Unión que vio truncada su racha de doce jornadas seguidas sin hincar la rodilla. La segunda derrota de la era Carlos Ríos, que sólo había perdido en su debut, llegó tras haber dado sus primeros síntomas en el triunfo anterior ante el Cabecense, cuando los barreños flaquearon en la segunda parte y casi les cuesta el partido.

El entrenador de los barreños admitió que su equipo había abandonado sus señas de identidad dentro del campo, ese espíritu batallador que ha convertido a la Unión en un rival ordenado y férreo desde la defensa en su remontada para escapar desde los puestos de descenso.

Afortunadamente la Unión disponía de un minicolchón de tres puntos que se acaba de evaporar. Con 35 puntos, los mismos que el Alcalá (tercero por la cola) y el Espeleño (justo por delante), los gualdiverdes son conscientes de que deben apretar los dientes al máximo para sumar cuanto antes los tres victorias que podrían significar la tranquilidad.

Cruzados sus caminos en un derbi que ya es historia, los algeciristas ponen la mirada ahora en Guadalcacín, su próximo destino el domingo a las 12:00, y los barreños se conjuran para volver al frente ante la Lebrijana en el San Rafael el mismo día a las 18:30. El deseo común, que el impulso y el rapapolvo sirva a los dos para alcanzar sus metas.

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