Chernóbil, Tom Cruise y el Macintosh

La última vez que la Balona fue líder en Segunda B la gente iba al cine a ver Matador, de Pedro Almodóvar, las chicas suspiraban por el Tom Cruise de Top Gun y Platoon triunfaba en los Óscar. Mike Tyson se convertía en el campeón del mundo de boxeo más joven de la historia y Alain Prost se consagraba campeón del mundo de Fórmula 1. Empezaba a popularizarse el teléfono móvil. Era 1986, el del Tigre para los chinos y el Año Internacional de la Paz, según lo proclamó la Organización de las Naciones Unidas.

Aquel año en el equipo albinegro peleaba por ocupar la primera plaza en la categoría de bronce (y acabó por conseguirlo) empezó cuando España y Portugal ingresaban en la entonces llamada Comunidad Económica Europea. Entonces era un lujo comprarse el recién salido al mercado Macintosh Plus, de Apple, y muchos miraban al cielo, asombrados de que la URSS lanzara la estación espacial Mir y tristes por la tragedia del transbordador espacial Challenger, que estalló poco después del despegue.

En Estocolmo moría asesinado el primer ministro Olof Palme y poco después de que en España se realizara un referéndum acerca de la permanencia del país en la OTAN, el mundo templaba de miedo un 26 de abril cuando en la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) se producía la mayor catástrofe nuclear de la historia.

Mientras la Balona encandilaba a su afición, Felipe González era reelegido presidente al revalidar el PSOE la mayoría absoluta en las elecciones generales, Maradona asombraba en México 86 y Barcelona era elegida sede olímpica para 1992. Ya ha llovido desde entonces.

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