Bolt dice hoy adiós al deporte

  • El plusmarquista mundial de 100 y 200 metros se despide de la competición en la final del 4x100

Irrumpió en el atletismo cuando pocos lo esperaban, marcó récords aún hoy impensables y dominó las pistas durante una década con una simpatía contagiosa. Hoy, en los Mundiales que están a punto de cerrarse en Londres, Usain Bolt, el hombre más veloz del planeta, dice adiós.

Y lo hace el astro jamaicano adorado como lo fue siempre, en un clima de prematura añoranza. No importa que el pasado sábado no lograra el oro que todos los fans esperaban en la final de los 100 metros. Su bronce se ovacionó como si fuera dorado.

Y lo mismo sucederá hoy, cuando el rey de las pistas salte al tartán para, con el relevo 4x100, despedirse de sus incondicionales definitivamente.

Nadie quiere perderse esa última actuación del más rápido de la historia, del hombre que, con su carisma y su talento, recuperó para el atletismo un lugar destacado en las agendas deportivas.

Durante el último decenio, cada cita con el jamaicano ha sido sinónimo de espectáculo. Por sus marcas: 9,58 en los 100 metros y 19,19 en los 200, plusmarcas vigentes. Por sus conquistas: ocho oros olímpicos y 11 oros mundiales. Por cómo las alcanzó: empequeñeciendo a sus rivales. Y por cómo las celebró: el gesto del arquero que precede a la danza compartida con el público.

No se esperaba menos en estos Mundiales, aunque el rayo tenga ya 30 años en sus piernas y todos los éxitos posibles a sus espaldas.

Suyas son las únicas nueve mejores marcas en la historia del hectómetro logradas por un atleta que nunca dio positivo. Las 24 restantes las registraron velocistas dopados, entre los que han figurado Gay, Powell, Blake y Gatlin, su verdugo en Londres.

La estrella jamaicana se retira ahora consciente de su incalculable legado y pensando en llevar, a partir de este preciso instante, "una vida normal".

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