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Balona, la suerte no está echada

  • La derrota en Mérida deja al equipo de La Línea, como hace un año tras pasar por ese mismo escenario, sin margen de error

  • En 2017 los de Cobos protagonizaron una metamorfosis radical

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2 de abril de 2017. La Real Balompédica encaja en el estadio Romano una vergonzante goleada (5-1) a manos del Mérida. Con solo seis jornadas por delante, el equipo de La Línea queda anclado en el puesto 14 del grupo IV de Segunda B, apenas tres puntos por encima de la plaza de promoción y con un calendario que hacía temer por su futuro en la categoría de bronce. Aquella derrota marcó un antes y después y condujo a los albinegros a una salvación que se consolidó con un triunfo en la penúltima jornada en el estadio Iberoamericano de San Fernando. El pasado domingo los pupilos de Julio Cobo protagonizaron un partido horrible en el campo emeritense, por mucho que el marcador señale una diferencia de solo dos goles. Ocho jornadas faltan para que concluya la competición. Solo tres puntos faltan para la salvación. Pero la pregunta es: ¿Podrá la Balona repetir un final de liga como el de hace un año y aspirar a algo más?

La derrota en Mérida de 2017 dio pie a medidas drásticas. La leyenda dice que algunas de ellas motivadas por algo más que lo sucedido en el terreno de terreno de juego de la capital de Extremadura, pero al día de hoy no deja de ser eso, una leyenda. Lo cierto es que Cobos prescindió para lo que restaba de competición de jugadores como el meta Óscar Santiago o los atacantes Canario y Álex Rubio y que concedió mayor protagonismo entre otros al meta Jesús Godino, que encajó solo dos goles y ambos de penalti. Así consiguió revertir la situación.

Lesiones y sanciones impiden al míster tomar las medidas drásticas del curso pasado

En esas seis últimas jornadas la Balona no conoció la derrota y sumó 14 de los 18 puntos por los que litigó, lo que le convirtió en el segundo mejor equipo de ese último tramo de la competición. Conquistó victorias en campos tan difíciles como el Álvarez Claro de un Melilla al que descabalgó de la pelea por la cuarta plaza o sobre un Lorca que acabó logrando el ascenso o un Cartagena que disputaría la liguilla.

La situación ahora no se antoja tan diferente, aunque los objetivos sí que lo sean. La Balompédica -que no haría bien en olvidar que aún no ha asegurado la salvación- tiene todavía a su alcance la cuarta plaza, de la que le separan dos victorias, pero en caso de verse obligada a renunciar a esa pelea, le quedará siempre la opción de lograr un billete para la próxima edición de la Copa del Rey, para lo que compite, a excepción del Villanovense, con clubes que le duplican y le triplican en presupuesto, como son los casos de Melilla y UCAM Murcia.

Esta temporada las numerosas ausencias por lesiones y sanciones maniatan y mucho al entrenador a la hora de preparar una revolución que casi se podría decir que podría llegar en caso de que pueda recuperar a alguno de los ausentes.

El caso es que a falta de ocho jornadas la Balona tiene todo el derecho a seguir haciendo cuentas y que no ya en julio, sino en diciembre, eso se hubiese antojado imposible. ¿Habrá sitio para una segunda metamorfosis?

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