Anduva se toma la revancha

  • La Balona queda eliminada de la Copa en un gran partido y a manos de un rival muy cualificado · Los linenses caen con la cabeza alta después de desaprovechar la oportunidad para ponerse por delante en el primer tiempo · El árbitro, pésimo

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Anduva consumó su vendetta y el sueño copero de una Balona que regresa con la cabeza alta acabó a manos del Mirandés, que acreditó ayer su condición de máximo favorito para lograr el ascenso. Los albinegros encajaron una derrota exageradamente abultada en un partido copero por excelencia, abierto hasta el minuto 92 y en el que se pudo dar cualquier resultado. Si en 2008 la suerte se volcó del lado de los de La Línea para que lograsen el ascenso, ayer se comportó de una forma esquiva y a ratos, hasta burlona.

El duelo, pocas veces mejor empleado este término, tuvo un comienzo electrizante. En realidad fueron unos primeros 45 minutos sin apenas tiempos muertos, con intensidad y buen fútbol, ocasiones y acciones polémicas. Vaya, lo que viene siendo una noche de Copa.

No había pasado un minuto cuando los rojillos gestaron en un córner un gol al que puso firma Lambarri aprovechando un monumental error defensivo. No hubo casi tiempo para lamentaciones, porque cuatro después Carlos Guerra reestableció la igualada en otro saque de esquina. El arranque era casi un calco del recordado partido de liguilla de hace tres años.

Desde ese momento la Balona comenzó a sufrir porque era incapaz de encontrar la fórmula para contrarrestar el peligro que se gestaba en Muneta, afincado en la segunda línea de ataque.

El Mirandés encontró la línea de flotación y le ganaba la espalda a la defensa albinegra, mucho más imprecisa que en partidos precedentes, y si en el 10' Lambarri estrellaba el balón en el poste en un mano a mano con Pagola, en el 18' el árbitro le anulaba un tanto por fuera de juego.

El conjunto de La Línea se reencontró y en el 20' reclamó con insistencia y más razón que un santo, un penalti por derribo a David Hernández dentro del área.

Cuatro después llegó posiblemente la jugada clave del encuentro. Juampe Rico se presentó delante de Nauzet y el portero canario resolvió con una parada escalofriante.

Aún se mesaban los cabellos los visitantes cuando en una acción en la que quedó la sensación de que el meta Pagola pudo estar mucho más decidido llegó el 2-1.

Un mazazo. Aunque la Balompédica no se iba a entregar. Y lo demostró en el 34'. Juampe volvió a estar en situación inmejorable, pero dudó y envió a David Hernández, quien, sorprendido por tanta gentileza, lanzó alto.

El conjunto de Escobar se iba al descanso mosqueado con un árbitro pésimo, pero convencido de que aún tendría opciones.

En la segunda mitad el Mirandés tiró de oficio. El fútbol se volvió más físico, más áspero y, por añadidura, menos brillante. Los locales se metieron en su medio campo convencidos de que les llegaría su oportunidad.

El banquillo balono trató de encontrar soluciones con la entrada de Ocaña y de Copi, pero su constante dominio daba lugar más a acciones de sobresalto de la parroquia rojilla que de auténtico peligro. Eso sí, el nivel de entrega y derroche de facultades de los linenses, como de los de casa, era irreprochable.

Poco a poco a los de La Línea no les quedó otra que lanzarse a tumba abierta. Y el Mirandés perdía tiempo y buscaba la contra definitiva. Pagola hizo una salida del área en la que rozó la expulsión por jugar con las manos, Javi Gallardo interceptó un balón con el brazo dentro del área y en el tiempo añadido el mejor jugador sobre el terreno de juego, Pablo Infante, completó una cabalgada y una perfecta vaselina sobre Pagola que sonaba a guillotinazo.

La Balona se va de la Copa, pero lo hace como hay que hacerlo. En un gran partido y ajusticiada por un grandísimo rival. Así apenas quedan sitio para los reproches.

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